El técnico de Boca prueba distintos esquemas y jugadores para dar vuelta el 0-2 y clasificar a la final de la Libertadores.

Difícil tarea la de Gustavo Alfaro. El martes 22 de octubre próximo su equipo recibirá a River en la Bombonera teniendo que ganar 3 a 0 para clasificar a la final, o 2 a 0 para forzar una definición por penales. Un gol de River obliga a Boca a meter cuatro, lo que hoy por hoy parece imposible. Porque el actual puntero de la Superliga no muestra un gran nivel de juego. Gana por la jerarquía de sus jugadores y la solidez defensiva que muestran los planteos defensivos de su técnico. Pero en materia de fútbol de ataque no se ve juego asociado que derive en jugadas de peligro. Y Alfaro sabe que ese día va a tener que atacar y hacer goles y que para hacerlo seguramente deje espacios en el fondo que River sabe aprovechar. ¿Cómo atacar sin desprotegerse y permitir que el clásico rival convierta un gol que prácticamente sentencie la serie? En eso está el DT de Boca. Y por ahora no parece estar convencido de cómo jugar, o al menos no lo demuestra.

La primera decisión de Alfaro fue concentrar al equipo, buscar la unión del grupo para tocar fibras emocionales y trabajar en doble turno sobre aspectos puntuales del juego. Desde el martes pasado hasta hoy al mediodía el plantel estuvo concentrado en el Hotel Madero, su lugar habitual, yendo y viniendo al cercano complejo Pedro Pompillo para entrenarse. Las primeras novedades que se fueron conociendo hablaron de la lesión de “Wanchope” Ábila (una lesión muscular en el gemelo de su pierna derecha que el club decidió no informar vía parte médico) y del entrenamiento diferenciado de Daniele De Rossi, que padece un problema muscular en el izquiotibial de su pierna derecha. El italiano hace cuarenta días que no juega por distintos problemas, aunque de todas maneras no es muy tenido en cuenta por el DT.

De Rossi se entrenó de manera diferenciada y está casi descartado para la revancha con River. Hace 40 días que no juega.

El primer equipo que paró fue en ejercicios tácticos, no en un partido contra una formación suplente, y sorprendió al usar una línea de tres defensores: López, Izquierdoz y Valentini (un juvenil que ocupó el lugar de Junior Alonso, que en ese momento estaba afectado a la selección paraguaya por la fecha FIFA). Marcone y Mac Allister se repartieron el centro de la cancha y Buffarini y Mas se ubicaron en los laterales. Carlos Tévez se ubicó como enganche y Salvio y Soldano fueron los delanteros. El “Apache” volvía a tomar un protagonismo que no abandonó en toda la semana.

Carlos Tevez fue protagonista en la semana de Boca. Alfaro lo puso en las prácticas y crecen sus posibilidades de estar en la revancha frente a River por la Copa.

El jueves, el técnico volvió a la línea de cuatro defensores con Buffarini, López, Izquierdoz y Más. Marcone y Mac Allister siguieron en el centro del mediojuego, pero delante de ellos paró una línea de tres volantes ofensivos conformada por Salvio, Tévez y la novedad de Mauro Zárate. Arriba, como único delantero, Soldano. Los trabajos tácticos continuaron y siguieron las variantes, porque cuando entraron Bebelo Reynoso y Villa, por caso, cambiaron los esquemas tácticos.

No sabemos qué piensa poner en cancha Alfaro en la revancha en la Bombonera. Siendo un duelo de estrategas (Gallardo también lo es y se impuso en la ida), es imposible pretender que se nos revelen detalles que podrían alertar al rival y dar la ventaja de que éste tome precauciones. Sería como mostrar las cartas antes de jugar. Pero el técnico sabe que va a tener que cambiar respecto de lo hecho en el Monumental. Que salir a jugarle a River de igual a igual es exponerse a un resultado catastrófico, pero va a tener que atacar más. La gente de Boca va a empujar al equipo con su aliento. Y ese aliento tiene que ser impulso y no lastre. Mientras tanto el plantel fue licenciado hasta el lunes y Alfaro piensa e imagina una y otra vez el partido del martes 22. ¿Qué estará pensando mientras Gallardo? A no. Ése es tema para otra nota.