La Ciudad Autónoma de Buenos Aires se dispone, ante la creación de una nueva ley, a discrinimar entre los autos nuevos y aquellos clásicos (que tengan una antigüedad igual o mayor a los treinta años) a la hora de realizar la Verificación Técnica Vehicular.

Hasta estos días se exigía que todos los vehículos cumplan los estándares actuales de seguridad y emisión de gases y ruidos. Algo imposible para un auto fabricado antes de la década del 90. Para subsanar este conflicto, la Legislatura de la Ciudad aprobó una ley que crea un régimen especial para que estos autos puedan obtener su oblea y seguir circulando ya que los autos y motos clásicos (o de colección) captan miradas de admiración en desfiles y exhibiciones, pero todo su encanto pasa desapercibido en los talleres de VTV.

La ley considera como vehículos clásicos, según el legislador presentador de este proyecto Sergio Abrevaya, a «aquellos que por sus características y/o antecedentes históricos constituyan una reserva para la defensa y el mantenimiento del patrimonio cultural de la Nación y tengan como mínimo 30 años de antigüedad. Y establece que deberán hacer una VTV especial en plantas verificadoras específicas.

Serán tres las opciones a elegir por los usuarios de autos clásicos para poder circular legalmente en las calles ya sea por uso propio o para acercar sus unidades a eventos y/o exposiciones: Uno de los permisos habilitará al vehículo para circular por la vía pública como cualquier otro. Otro le permitirá transitar a una velocidad de hasta 50 km/h. Y el tercero los autorizará a moverse excepcionalmente, para concurrir a eventos o exposiciones de autos clásicos. En todos los casos, los vehículos deberán llevar una oblea que identificará el tipo de permiso detallado. De acuerdo al permiso obtenido, la autoridad de aplicación determinará la periodicidad con la que habrá que someter al vehículo a la verificación técnica.