Apunta a terminar con los “especuladores de precios” en plena crisis por el coronavirus.

A partir de este martes y todas las semanas, los frigoríficos deberán informar la cotización de la carne vacuna y sus derivados. Así lo dispuso el Ministerio de Desarrollo Productivo a partir del Régimen informativo a partir del cual se abrirán investigaciones para determinar posibles infracciones a la Ley de Defensa de la Competencia por aumentos de precios injustificados en este sector.

Desde la Secretaria de Comercio Interior explicaron  que la medida se aplicar el régimen de información de precios se tomó ante “la dispersión de los precios de la carne en las carnicerías, la cual no se justifica en un aumento de la hacienda en pie o valores de logística”, y para “transparentar el proceso de comercialización de la carne vacuna”.

Tras las denuncias públicas y especialmente a través de redes sociales tanto de consumidores como de asociaciones que representan, el gobierno resolvió obligar a los frigoríficos a informar en forma semanal los precios de carnes y cueros.

La medida fue dispuesta a través de la resolución 103/2020 publicada en el Boletín Oficial. Allí se dice que «en el marco de esta situación de emergencia se han observado desequilibrios en el mercado de la carne vacuna, producto de distorsiones en materia de precios». Y estará vigente durante  90 días.

Paula Español Secretaria de Comercio Interior  detalló que esta decisión apunta a “clarificar el precio de venta de los frigoríficos para poder hacer un seguimiento a través de inspecciones y controles que estamos realizando también en las carnicerías para que se respete el valor del 6 de marzo”.

El porque de informar también el precio del cuero

La resolución oficial no sólo obliga a informar el precio de la carne sino también el del cuero. La causa es que este subproducto tiene un peso muy importante en la conformación del valor de la res. El esquema es este: el matarife compra el ganado al hacendado y vende la carne a la carnicería. Hay partes de la res que no van a la carnicería y el matarife usa como moneda de pago al frigorífico por usar sus instalaciones y personal. La más importante de esas partes es el cuero. El frigorífico, a  su vez, vende ese cuero a las curtiembres. Si el precio que pagan éstas por el cuero es bajo, el frigorífico le demandará al matarife más dinero.

En el sector de la producción de carne aseguran que las curtiembres “actúan en forma cartelizada y aprovechan la cuarentena”. De acuerdo con esta denuncia, las curtiembres no estarían retirando los cueros de los frigoríficos y se encontrarían paralizadas a pesar de que la actividad forma parte de las “actividades esenciales”.