La pérdida de olfato se debe a una infección de las neuronas sensoriales, según un estudio realizado por científicos franceses.

Descubren las posibles causas de la pérdida de olfato. Científicos pertenecientes al Instituto Pateur de París realizaron una publicación en la revista francesa Science Translational Medicine, en la que explicaron que la anosmia (pérdida de olfato) ocasionada por el coronavirus se debe a una infección de las neuronas sensoriales, que «provocan una inflamación persistente» del sistema nervioso olfativo.

Este artículo refutó la idea que se tenía con anterioridad de que la anosmia se debía a: «un edema transitorio al nivel de la hendidura olfativa que impide el paso del aire que lleva las moléculas del olor a las células nerviosas olfativas», en otras palabras, una típica congestión.

Los investigadores realizaron pruebas en siete personas que se encontraban con COVID-19 y reportaban pérdida de olfato. Además, también analizaron a cuatro personas que seguían teniendo anosmia a pesar de que habían pasado entre 110 y 196 días de haber contraído el virus. A estos pacientes se les analizó el neuroepitelio olfatorio, un revestimiento especializado de células sensibles al olor dentro de la cavidad nasal.

¿Por qué el COVID-19 provoca pérdida de olfato?
La pérdida del olfato es uno de los síntomas más comunes del COVID-19.

«Hemos constatado que las neuronas sensoriales resultan infectadas por el SARS-CoV-2, así como el nervio olfativo y los centros nerviosos olfativos en el cerebro» afirmó el investigador Pierre-Marie Lledo. Uno de los descubrimientos que resaltan estos autores es que si se realiza una prueba nasofaríngea PCR en personas que se encuentran con pérdida de olfato, este puede fallar arrojando un «falso negativo». Por esa razón, afirman: «un cepillado nasal puede considerarse para completar el frotado nasofaríngeo del test PCR en los pacientes que presentan una pérdida de olor».

El estudio concluyó que el virus puede permanecer en la mucosa olfativa más de seis meses. La investigación no define si este virus ubicado en el sistema olfativo aún podía contagiar de COVID-19. Hacia el final del escrito, los investigadores plantean “ampliar estas investigaciones a un grupo más amplio de pacientes, con diferentes grados de pérdida de olfato”.