Perdía 2 a 0 en Rosario y lo dio vuelta 3 a 2 para quedar al acecho de los punteros.

Todos los ojos estaban puestos en cómo reaccionaría River luego de perder en tres minutos la final de la Copa Libertadores frente a Flamengo. ¿Qué tan profundo había calado la derrota en el plantel de Gallardo? ¿Alcanzarían las palabras del técnico, que apelaba al orgullo que sentía por sus jugadores, para levantar el ánimo del equipo? La prueba se la iba a tomar el necesitado Newell´s Old Boys de Kudelka en el Coloso del Parque Independencia. Y no iba a ser fácil, porque el Millonario llegaba con tres cambios que podían resentir su habitual funcionamiento: Angileri por Casco, Ponzio por Enzo Pérez y Julián Álvarez por De la Cruz.

Sin embargo River hizo su juego habitual, tal vez con un poco menos de precisión y justeza que en otras ocaciones, pero con dominio territorial y más tenencia de la pelota que su rival. Así llegaron algunas jugadas de riesgo que sus jugadores no pudieron o supieron definir. Y fue Newell´s quien abrió el marcador a los 30´por intermedio de Lema, tras cabecear un corner ejecutado desde la izquierda. Los centros de pelota detenida, el karma de este equipo, le volvían a pasar factura. El visitante pareció algo aturdido porque cinco minutos más tarde, una desatención de Angileri que descuidó a Leal, permitió que éste ingresara al área tras un muy buen pelotazo cuzado y definiera ante Armani. En cinco minutos, jugando mejor, River perdía 2 a 0. Cualquier semejanza con lo sucedido en Lima es pura coincidencia, pero era el momento propicio para que esos fantasmas, que siempre se encuentran revoloteando, y más después de perder una final, aparecieran. Quien se encargó de impedirlo fue Nacho Fernández apenas dos minutos después del gol de Leal, con un magnífico tiro libre desde la derecha, que se metió al lado del palo derecho de Aguerre. El partido estaba 2 a 1 y River se sintió vivo.

Leal festeja su gol, el segundo de Newell´s, como Gabigol en Lima. Inmediatamente reaccionaría River a través de un tiro libre de Nacho Fernández.

El complemento fue una continuidad de dominio del conjunto de Núñez, y mucho más cuando Gallardo hizo ingresar a Quintero por Álvarez y a Scocco por Suárez, dándole al equipo aún más agresividad. Ya el empate se caía de maduro cuando Borré empujó la pelota al gol cerca de la línea para establecer el 2 a 2 a los 20´y la victoria se veía venir cuando Scocco, un hijo dilecto de la cantera “leprosa”, abrió bien su pie derecho para colocar la pelota contra el palo izquierdo de Aguerre que sería el 3 a 2 definitivo.

Scocco, abrazado por Palacios, no grita su gol por su pasado en Newell´s.

Si River necesitaba probar que estaba entero y que tiene recursos anímicos y futbolísticos suficientes para sobreponerse a la caída de Lima, ese examen lo aprobó en Rosario. Las heridas sin duda siguen estando, pero por este camino cicatrizarán más rápido.

Newell´s Old Boys: Aguerre; Gabrielli, Lema, Gentiletti y Bittolo; Fernández; Leal, Formica (68´Moreno), Denis Rodríguez (80´Salinas) y Maxi Rodríguez; Albertengo (76´Alexis Rodríguez). DT: Frank Darío Kudelka

River Plate: Armani; Montiel, Martínez Quarta, Pinola y Angileri; Nacho Fernández, Poncio y Palacios; Julián Álvarez (57´Quintero), Borré (81´Pratto)y Suárez (57´Scocco). DT: Marcelo Gallardo.