Descripción general
En el caso de la esofagitis eosinofílica, un tipo de glóbulos blancos (eosinófilos) se acumula en el recubrimiento del tubo que conecta la boca con el estómago (esófago). Esa acumulación, que es una reacción a los alimentos, a los alérgenos o al reflujo gastroesofágico, puede inflamar o dañar el tejido esofágico. El tejido esofágico dañado puede provocar dificultad para tragar o hacer que los alimentos queden atorados al tragar.
La esofagitis eosinofílica es una enfermedad crónica del sistema inmunitario. Solo se ha identificado en las últimas dos décadas, pero ahora se considera una de las causas principales de las enfermedades en el aparato digestivo (gastrointestinal). La investigación es constante y probablemente conducirá a revisiones en el diagnóstico y tratamiento de la esofagitis eosinofílica.
Síntomas
Estos son algunos de los signos y síntomas:
Adultos:

Dificultad para tragar (disfagia)
Atascamiento de los alimentos en el esófago después de tragar (impactación)
Dolor en el pecho, generalmente de ubicación central, que no responde a los antiácidos
Ardor de estómago persistente
Dolor en la parte alta del abdomen
Ausencia de respuesta a la medicación para la enfermedad por reflujo gastroesofágico
Reflujo o alimentos sin digerir (regurgitación)
Niños:

Dificultad para alimentarse, en bebés
Dificultad para comer, en niños
Vómitos
Dolor abdominal
Dificultad para tragar (disfagia)
Atascamiento de los alimentos en el esófago después de tragar (impactación)
Ausencia de respuesta a la medicación para la enfermedad por reflujo gastroesofágico
Incapacidad de desarrollarse (crecimiento deficiente, desnutrición y adelgazamiento)
Cuándo consultar al médico
Busca atención médica inmediata si sientes dolor en el pecho, en especial si también presentas falta de aire o dolor en la mandíbula o en el brazo. Es posible que sean síntomas de un ataque cardíaco.
Pide una consulta con tu médico si tienes síntomas graves o frecuentes de esofagitis eosinofílica. Si tomas medicamentos de venta libre para el ardor de estómago más de dos veces por semana, consulta con tu médico.
Causas
Los eosinófilos son un tipo de glóbulos blancos normales presentes en el tubo digestivo. Sin embargo, en la esofagitis eosinofílica, tienes una reacción alérgica a una sustancia externa. La reacción puede ocurrir de la siguiente manera:
Reacción del esófago: El recubrimiento del esófago reacciona a los alérgenos, como los alimentos o el polen.
Multiplicación de eosinófilos: Los eosinófilos se multiplican en el esófago y producen una proteína que causa inflamación.
Daño en el esófago: La inflamación puede producir formación de cicatrices, estrechamiento y formación de tejido fibroso excesivo en el recubrimiento del esófago.
Disfagia e impactación: Es posible que tengas dificultad para tragar (disfagia) o que los alimentos se atasquen al tragar (impactación).
Síntomas adicionales: Puedes tener otros síntomas, como dolor de pecho o de estómago.
En la última década ha aumentado significativamente el número de personas con diagnóstico de esofagitis eosinofílica. Al principio, los investigadores pensaban que esto se debía al mayor conocimiento por parte de los médicos y la creciente disponibilidad de pruebas. Sin embargo, ahora los estudios sugieren que la enfermedad es cada vez más frecuente, paralelamente al aumento del asma y las alergias.
Factores de riesgo
Los siguientes factores de riesgo están asociados a la esofagitis eosinofílica:
Clima: Las personas que viven en lugares con clima frío o seco tienen más probabilidades de recibir un diagnóstico de esofagitis eosinofílica que aquellas que viven en zonas con otros tipos de clima.
Estación del año: Hay más probabilidades de recibir este diagnóstico entre la primavera y el otoño, probablemente, porque los niveles de polen y de otros alérgenos son más elevados y porque las personas suelen pasar más tiempo al aire libre.
Sexo: La esofagitis eosinofílica es más frecuente en hombres que en mujeres.
Antecedentes familiares: Los médicos creen que la esofagitis eosinofílica puede ser hereditaria (tener un componente genético). Si tienes familiares con esofagitis eosinofílica, hay más probabilidades de que te diagnostiquen esta enfermedad.
Alergias y asma: Si tienes alergias alimentarias, alergias ambientales, asma, dermatitis atópica o una enfermedad respiratoria crónica, tienes más probabilidades de que te diagnostiquen esofagitis eosinofílica.
Edad: Originalmente, la esofagitis eosinofílica se consideraba una enfermedad de la niñez, pero ahora se sabe que también es una enfermedad frecuente en adultos. Los síntomas son algo diferentes entre los niños y los adultos.
Complicaciones
En algunas personas, la esofagitis eosinofílica puede producir lo siguiente:
Cicatrices en el esófago y estrechamiento de él. Esto ocasiona dificultad para tragar y aumenta la probabilidad de que la comida quede atascada.
Daño en el esófago: Debido a la inflamación del esófago, la endoscopia puede perforar o desgarrar el tejido que lo recubre. También se puede producir un desgarro por las arcadas que algunas personas tienen cuando se les atasca comida en el esófago.
Diagnóstico
Endoscopía
El médico considerará tus síntomas y los resultados de los análisis para diagnosticar la esofagitis eosinofílica. Esto incluirá determinar si padeces la enfermedad por reflujo gastroesofágico.
Las pruebas para diagnosticar la esofagitis eosinofílica comprenden las siguientes:

Endoscopia superior: El médico utilizará un tubo largo y delgado (endoscopio) con una luz y una cámara diminuta y lo insertará a través de la boca hacia el esófago. El médico revisará el revestimiento del esófago para ver si hay inflamación e hinchazón, anillos horizontales, surcos verticales, estrechamiento (estenosis) y manchas blancas. Algunas personas con esofagitis eosinofílica tienen un esófago que se ve normal.
Biopsia: Durante una endoscopia, el médico realizará una biopsia del esófago. Una biopsia consiste en tomar un pequeño pedazo de tejido. Es probable que el médico tome varias muestras del esófago y después examine el tejido en el microscopio en busca de eosinófilos.
Análisis de sangre: Si los médicos sospechan de esofagitis eosinofílica, es probable que te pidan que te realices algunas pruebas adicionales para confirmar el diagnóstico y para empezar a buscar los orígenes de tu reacción alérgica (alérgenos). Pueden hacerte análisis de sangre para comprobar si el recuento de eosinófilos o los niveles totales de inmunoglobulina E son superiores a los normales, lo que sugiere la presencia de alergia.

Tratamiento
La esofagitis eosinofílica se considera una enfermedad crónica recurrente, lo que significa que la mayoría de las personas requerirán un tratamiento prolongado para controlar los síntomas. El tratamiento puede comprender uno o más de los siguientes:
Terapia nutricional
Según tu reacción a las pruebas de alergias alimentarias, es posible que el médico recomiende que suspendas determinados alimentos, como los productos lácteos o el trigo, para aliviar los síntomas y reducir la inflamación. A veces, es necesaria una dieta más limitada.
Medicamentos
Inhibidor de la bomba de protones: Es probable que al principio el médico te recete un bloqueador de ácido como un inhibidor de la bomba de protones. Este tratamiento es el más fácil de usar, pero en la mayoría de los casos los síntomas no mejoran.
Esteroide tópico: Si no respondes al inhibidor de la bomba de protones, entonces es probable que el médico te recete un esteroide tópico, como la fluticasona o la budesónida, que es un líquido que se traga para tratar la esofagitis eosinofílica. Este tipo de esteroide no se absorbe en el torrente sanguíneo, así que es poco probable que padezcas los efectos secundarios que comúnmente se asocian a los esteroides.
Dilatación
Si presentas un estrechamiento grave (estenosis) del esófago, el médico puede recomendar la dilatación (estiramiento) para ayudar a que puedas tragar más fácilmente. Es posible usar la dilatación cuando los esteroides no ayudan. También es posible que la dilatación sea una opción para evitar el uso continuo de medicamentos.
Estilo de vida y remedios caseros
Si sufres a menudo de ardor de estómago, los siguientes cambios en el estilo de vida pueden ayudar a reducir la frecuencia o la gravedad de los síntomas:
Mantén un peso saludable: El exceso de peso hace presión en el abdomen, empuja el estómago hacia arriba y provoca que el ácido suba al esófago. Si tienen un peso saludable, esfuérzate por mantenerlo. Si tienes sobrepeso u obesidad, procura adelgazar gradualmente, no más de 500gra 1 kg. por semana. Pídele al médico que te ayude a crear una estrategia para adelgazar que sea adecuada para ti.
Evita los alimentos y las bebidas que provoquen ardor de estómago: Los detonantes frecuentes, tales como los alimentos grasosos o fritos, la salsa de tomate, el alcohol, el chocolate, la menta, el ajo, la cebolla y la cafeína, pueden empeorar el ardor de estómago. Evita los alimentos que sabes que te provocan ardor de estómago.
Eleva la cabecera de la cama: Si tienes ardor de estómago regularmente por la noche o mientras intentas dormir, aprovecha la gravedad. Coloca maderas o bloques de cemento debajo de los pies de la cama para elevar el extremo de la cabecera de 152 a 228 mm. Si no es posible elevar la cama, pon una cuña entre el colchón y el elástico para levantar el cuerpo de la cintura hacia arriba.
Medicina alternativa
No se demostró que ninguna terapia alternativa pudiera tratar la esofagitis eosinofílica. Sin embargo, algunas terapias complementarias y alternativas pueden ofrecer cierto alivio de los síntomas de ardor de estómago o de reflujo cuando se combinan con la atención médica. Habla con el médico sobre qué tratamientos alternativos pueden ser seguros para ti. Entre las opciones, se encuentran las siguientes:
Remedios a base de hierbas: Los remedios a base de hierbas usados para los síntomas de ardor de estómago o de reflujo son el regaliz, el ulmus rubra, la manzanilla, el malvavisco y otros. Los remedios a base de hierbas pueden tener efectos secundarios graves y pueden interferir en la acción de los medicamentos. Pregúntale al médico cuál es la dosis segura antes de comenzar a tomar remedios a base de hierbas.
Terapias de relajación: Las técnicas para calmar el estrés y la ansiedad pueden disminuir los signos y síntomas de ardor de estómago o de reflujo. Pregúntale al médico sobre las técnicas de relajación, como la relajación muscular progresiva o las imágenes guiadas.
Acupuntura: La acupuntura consiste en insertar agujas delgadas en puntos específicos del cuerpo. La evidencia limitada indica que puede ayudar a las personas con la regurgitación y el ardor de estómago, pero los estudios más importantes no han demostrado que sea beneficiosa. Pregúntale al médico si la acupuntura es segura para ti.
Recuerda que lo mas Importante
Si crees que tienes esofagitis eosinofílica, probablemente debas comenzar por consultar a tu médico de cabecera o médico general. El médico puede recomendarte que veas a un médico especializado en enfermedades digestivas (gastroenterólogo) o un alergólogo.