Mia Khalifa protagonizó algunos videos pornográficos durante meses, adquirió fama mundial y ahora lucha por borrar su pasado.

La actriz Mia Khalifa, de origen libanés, se volvió conocida a nivel mundial luego de protagonizar varios videos sexuales con el hijab islámico -el pañuelo con el que muchas mujeres musulmanas se cubren la cabeza- puesto durante las grabaciones. Estos videos se hicieron tan famosos que la actriz llegó a recibir amenazas de muerte por parte de los sectores más conservadores.

Mia Khalifa

A pesar de sus esfuerzos, Mia no logró aún que eliminen los videos de la red, razón por la cual sigue apareciendo como «estrella porno» en los sitios de pornografía más visitados del mundo. La campaña que fue lanzada para apoyarla ya juntó casi 1 millón y medio de adhesiones y fue tendencia en Twitter Argentina hace algunos días.

La ex actriz porno Mia Khalifa lucha por borrar su pasado

La libanesa tiene 27 años actualmente, y tenía 21 cuando participó de las producciones pornográficas. Fueron apenas tres meses en la industria, pero cobró fama a nivel mundial muy rápidamente. La semana pasada, el hashtag “#JusticiaParaMia” también fue tendencia en Twitter.

Detrás del pedido de justicia hay también una petición que ya tiene casi un millón y medio de firmas en la plataforma Change.org: apoyar a la joven para que varios gigantes de la industria borren y eliminen sus videos y no se permita que los usuarios vuelvan a subirlos. Khalifa ahora está casada con el chef Robert Sandberg y quiere ser periodista deportiva.

La batalla de Mia -según contó ella misma la semana pasada en sus redes sociales- es contra la mega productora XXX Bang Bros, a la que acusa de promover viejos videos como si fueran nuevos, haciendo que miles de personas piensen que sigue haciendo porno. “Las amenazas de muerte son emocionalmente paralizantes, no me he sentido segura en años ni yendo a un almacén sola”, detalló.

El sitio Pornhub sigue promoviéndola como “estrella porno”. Al lado de su perfil se puede leer que sus videos fueron vistos 903,916,497 veces y sigue creciendo el número. La petición en Change.org indica que, además de habérsele prohibido la entrada a Medio Oriente, la actriz recibió varias amenazas de muerte por parte del ISIS desde 2014. Por estas amenazas, Mia asiste a terapia por el trauma que lleva consigo.

Mia Khalifa tiene casi 21 millones de seguidores en Instagram, seis millones más que Madonna. Vive en Estados Unidos y estudió Historia en la Universidad de Texas. Su popularidad actual no sólo tiene que ver con su paso por el porno, sino que se convirtió en un emblema de lucha para quienes sostienen que la pornografía es otra forma de explotación de los cuerpos de las mujeres.

En una entrevista que dio en agosto del año pasado a la señal BBC, Mia contó que tuvo sobrepeso y problemas de autoestima en su adolescencia. “Luché toda mi infancia con el sobrepeso y nunca me sentí atractiva o digna de la atención masculina”. Luego, bajó de peso, se agrandó las mamas y obtuvo atención inmediata por parte de los hombres.

Mía Khalifa

 “Buscaron manipularme para que hiciera lo que ellos querían”, contó Khalifa. También contó que cuando grabo los videos con la hijab en la cabeza les dijo a los productores: “me van a matar”, pero ellos se rieron y Mia se sintió “intimidada” como para decir que no. La semana pasada, mientras agradecía el apoyo en las redes, contó otra escena que sucedió después del video de la hijab.

En un hilo de Twitter que volvió a convertir “Justice for Mia” en tendencia, contó que el jefe de la empresa Bang Bros le dijo que un fotógrafo de Vogue quería hacerle fotos para la revista. Cuando fue, ilusionada, se encontró con un fotógrafo que la hizo sacarse la ropa interior y posar con un hijab y réplicas de rifles automáticos. Agregó, además, que el hombre dirigió las poses con sus propias manos. «Me sentí barata, menospreciada e indefensa», aseguró la actriz.

“El caso de Mia Khalifa es clave porque es una de las mujeres que mayor rédito económico le ha dado a la plataforma que aloja sus videos, y muchas actrices que desean salir del porno la siguen», relató a Infobae Marina Benítez Demtschenko, abogada especialista en Derecho Informático y presidenta de la fundación Activismo Feminista Digital.

La magistrada se refiere a actrices que reclaman por los efectos traumáticos producto, por ejemplo, de escenas de sexo violento no consentido pero también por sus “derechos digitales”, porque su identidad digital queda para siempre asociada al porno.