En medio de masivas protestas y motines policiales, el presidente reelecto de Bolivia denunció renunciar a su cargo.

Apenas unas horas después de haber convocado a nuevas elecciones tras un informe de la OEA que reveló irregularidades en los comicios del mes pasado en Bolivia, los comandantes de las Fuerzas Armadas y de la Policía Nacional Williams Kaliman Vladimir Calderón le solicitaron al mandatario que de un paso al costado para calmar la crisis política y social.

La tensión en el país es muy grande: las manifestaciones en las calles contra el presidente boliviano continúan en ascenso. Mientras tanto, los policías alzados y los manifestantes civiles custodian la Plaza de Armas donde se encuentra la Casa de Gobierno, para evitar el ingreso de fuerzas campesinas leales a Morales.

Evo Morales explicó que su decisión fue tomada para terminar con las persecuciones y el malestar social, haciendo referencia a ataques sufridos por varios funcionarios del oficialismo. También pidió a los líderes opositores que reducieran la violencia que está teniendo lugar en gran parte del territorio boliviano.

El líder opositor Fernando Camacho ingresó en la Casa de Gobierno con la carta de renuncia para que Evo Morales la firme, junto con una bandera y una Biblia. Fue acompañado por el dirigente cívico de Potosí, Marco Pumari. Camacho exigió la renuncia de Morales para dar lugar a un Gobierno de transición, a un nuevo tribunal electoral y a la renovación del Supremo, el Constitucional y el Parlamento.