Hace algunos días, Anahí de la Fuente, con el apoyo del colectivo Actrices Argentinas, denunció al ex director del Centro Cultural San Martín por acoso y maltrato.

Después de que Anahí enviara telegramas al gobierno porteño, al Ministerio de Cultura y al propio Pimentel para denunciar que este último la acosaba sexualmente, y de no obtener respuesta alguna, la causa fue ahora elevada a juicio oral. La única salida que tuvo fue dejar de ir a trabajar, y finalmente fue despedida.

Empezar de nuevo para Anahí fue muy difícil: tuvo que volver a vivir con su familia con un acoso a cuestas y todo lo que esto significa, con la desventaja adicional de no tener ningún ingreso económico. Tener que enfrentar un proceso judicial también es muy violento y complejo para cualquier víctima.

En declaraciones a Página 12, la maquilladora profesional, comunicadora y performer contó cómo Pimentel se aprovechó de que ella era nueva en el puesto de trabajo para comenzar a acosarla: “Este tipo entraba y ejercía fuerza sobre nuestros cuerpos. Le decíamos: “Basta, me duele, me molesta” y él decía: “No tengo tanta fuerza”, o no respondía nada. A mí me agarraba de la cintura fuerte, a mi compañera del cuello y se iba sin decir una palabra. Esa era su manera de saludar, que día a día empeoraba. Como entrábamos en un horario temprano, estábamos solas en la oficina y él ejercía la violencia con mucha más libertad. Lo hizo durante meses, en pasillos, en lugares abiertos, nunca a puertas cerradas. Siempre demostrando su lugar de poder.”

Junto con una compañera de trabajo que también sufría acosos por parte del ex director, decidieron hacer la denuncia con la red de abogadas feministas. Para Anahí, poder hablar y contar lo que vivió es parte de un proceso que recién empieza pero que ayuda a empezar a sanar la herida que dejó todo lo que sufrió por culpa de su acosador.