La miopía es un trastorno común de la visión en el que puedes ver con claridad los objetos que están cerca tuyo, pero ver borrosos los objetos alejados. Se produce cuando la forma del ojo hace que los rayos de luz se inclinen (refracten) incorrectamente, lo que enfoca las imágenes delante de la retina en lugar de sobre la retina.
La miopía puede manifestarse gradualmente o de forma rápida, y con frecuencia empeora durante la niñez y la adolescencia. La miopía suele heredarse.
Un examen ocular básico puede confirmar un diagnóstico de miopía. Puedes compensar la visión borrosa con anteojos, lentes de contacto o cirugía refractiva.
Síntomas

Los síntomas de la miopía pueden incluir los siguientes: Visión borrosa cuando se observan objetos alejados, Necesidad de entrecerrar los párpados para ver con claridad, Dolores de cabeza causados por fatiga ocular, Dificultad para ver al conducir un vehículo, especialmente por la noche (miopía nocturna)
Con frecuencia, la miopía se detecta por primera vez durante la infancia y, por lo general, se diagnostica entre los primeros años de la escuela primaria y la adolescencia. Un niño con miopía puede manifestar lo siguiente: Entrecerrar los ojos en forma constante, Necesidad de sentarse más cerca del televisor, la pantalla de cine o en la primera fila en el salón de clases, No ser consciente de los objetos alejados, Parpadear excesivamente, Frotarse los ojos con frecuencia
Cuándo debes consultar con un médico
Si la dificultad para ver los objetos lejanos (desdibujamiento lejano) es tan pronunciada que no puedes realizar una tarea de la forma en que lo deseas, o si la calidad de la vista te impide disfrutar de tus actividades, consulta con un oculista. Este profesional podrá determinar el grado de miopía y asesorarte sobre las opciones que tienes para corregir la vista.
Busca atención médica de emergencia si te sucede lo siguiente:
Aparición repentina de varios objetos flotantes (partículas pequeñas que parecen flotar a través del campo visual), Destellos de luz en uno o ambos ojos, Sombra similar a una cortina que se ubica sobre el campo visual
Estos son signos de advertencia del desprendimiento de retina, una complicación poco frecuente de la miopía. El desprendimiento de retina es una emergencia médica y el tiempo es de suma importancia.
Exámenes oculares periódicos
Debido a que quizás no siempre sea evidente que tienes problemas de vista, se recomienda los siguientes intervalos entre los exámenes periódicos de la vista:
Adultos
Si corres un riesgo alto de tener enfermedades oculares, como glaucoma, hazte un primer examen ocular con dilatación de pupila cada uno o dos años desde los 40 años de edad.
Si no usas anteojos ni lentes de contacto, no tienes síntomas de problemas en los ojos y corres un riesgo bajo de padecer enfermedades oculares, hazte un examen en los siguientes intervalos:
Un examen inicial a los 40 años, Cada dos a cuatro años entre los 40 y 54 años, Cada uno a tres años entre los 55 y 64 años, Cada uno o dos años a partir de los 65 años
Si usas anteojos o lentes de contacto, o tienes una enfermedad que afecta la vista, como la diabetes, probablemente tengas que hacerte un examen ocular periódicamente. Pregúntale al oculista con qué frecuencia debes programar las consultas. Sin embargo, si notas algún problema en la vista, programa una consulta con tu oculista lo más pronto posible, aunque te hayas hecho un examen ocular recientemente. La visión borrosa, por ejemplo, puede ser una señal de que necesitas un cambio en tu graduación, o podría indicar la existencia de otro problema.
Niños y adolescentes
Los niños deben hacerse un examen ocular y pruebas de la vista realizadas por un pediatra, un oculista, un optometrista u otro profesional capacitado para detectar enfermedades en los ojos en las siguientes edades e intervalos, a los 6 meses, a los 3 años.
Durante los años escolares, antes del primer grado o cada dos años en los controles del niño sano o durante la edad escolar, o en los exámenes públicos o en la escuela para la detección de enfermedades
Causas
Anatomía del ojo

El ojo tiene dos partes encargadas de enfocar las imágenes:
La córnea es la superficie transparente con forma de domo que está en el ojo.
El cristalino es una estructura transparente que tiene aproximadamente el tamaño y la forma de un dulce M&M.
En un ojo normal, cada uno de estos elementos de enfoque tiene una curvatura perfectamente lisa, como aquella de una canica. Una córnea y un cristalino con dicha curvatura desvían (refractan) toda la luz entrante para obtener una imagen nítida enfocada directamente en la retina, ubicada en la parte trasera del ojo. Si la córnea o el cristalino no tienen una curvatura suave y uniforme, los rayos de la luz no se refractan de forma adecuada, y tienes un trastorno de refracción. Por lo general, la miopía se manifiesta cuando el globo ocular es más largo de lo normal o la curva de la córnea es demasiado pronunciada. La luz se enfoca delante de la retina, y no precisamente en ella, lo que produce imágenes borrosas de objetos alejados.
Otros errores refractivos

Además de la miopía, otros errores refractivos son los siguientes:
Hipermetropía (hiperopía). Esta enfermedad se produce cuando el globo ocular es más corto de lo normal o la córnea no tiene la curvatura suficiente. El efecto es lo contrario a la miopía. En los adultos, los objetos cercanos y lejanos se ven borrosos.
Astigmatismo. Esta enfermedad se produce cuando la curvatura de la córnea es más pronunciada en una dirección que en la otra. El astigmatismo no corregido provoca una visión borrosa.
Factores de riesgo
Algunos factores de riesgo pueden aumentar la probabilidad de desarrollar miopía, tales como:
Genética. La miopía suele heredarse. Si alguno de tus padres tiene miopía, esto aumenta tu riesgo de desarrollar el trastorno. El riesgo es aún mayor si ambos padres tienen miopía.
La lectura y los trabajos a corta distancia. Las personas que leen mucho, escriben mucho o realizan trabajos en la computadora pueden tener un mayor riesgo de desarrollar miopía. La cantidad de tiempo que una persona juega a juegos electrónicos o mira televisión también puede influir. Incluso el hecho de sostener el material de lectura demasiado cerca se ha relacionado con el aumento de la miopía.
Condiciones ambientales. Algunos estudios apoyan la idea de que pasar poco tiempo al aire libre puede aumentar las probabilidades de desarrollar miopía.
Diagnóstico

La miopía se diagnostica a través de un examen ocular básico, que incluye una evaluación de la refracción y un examen de salud ocular. Una evaluación de la refracción permite determinar si tienes problemas de visión, como miopía o hipermetropía, astigmatismo o presbicia. El médico puede usar varios instrumentos y pedirte que mires a través de varios lentes para evaluar tu visión de cerca y de lejos. El oftalmólogo probablemente te pondrá gotas en los ojos para dilatar tus pupilas para el examen de salud ocular. Esto puede hacer que tus ojos sean más sensibles a la luz durante algunas horas después del examen. La dilatación le permite al médico obtener visiones más amplias del interior de los ojos.
Tratamiento
Lentes con receta
Al usar lentes correctivos para tratar la miopía, se contrarresta el aumento en la curvatura de la córnea o la mayor longitud del ojo. Entre los tipos de lentes recetadas se incluyen las siguientes:

Anteojos. Esta es una manera simple y segura de corregir los problemas de la vista causados por la miopía. La variedad de lentes de anteojos es amplia e incluye para visión única, bifocales, trifocales y multifocales progresivos.
Lentes de contacto. Estas lentes se usan en contacto directo con los ojos. Están disponibles en una variedad de materiales y diseños, incluidas blandas y rígidas, gas permeables en combinación con diseños esféricos, tóricos y multifocales. Pregúntale a tu oftalmólogo acerca de las ventajas y desventajas de las lentes de contacto y qué podría ser mejor para ti.

Cirugía refractaria

La cirugía refractaria reduce la necesidad de usar anteojos y lentes de contacto. El cirujano ocular usa un haz de láser para dar nueva forma a la córnea y esto genera una disminución de la prescripción para la miopía. Es posible que incluso después de la cirugía tengas que usar anteojos.
Queratomileusis in situ asistida con láser (LASIK).
Queratectomía subepitelial asistida con láser (LASEK).
Queratectomía fotorrefractiva (PRK).

Consulta con el médico sobre los posibles efectos secundarios ya que este procedimiento no es reversible. No se recomienda someterse a cirugía refractaria hasta que se estabilice la prescripción de miopía.
Tratamientos para ralentizar o detener la evolución de la miopía
Los investigadores y los profesionales de la salud continúan buscando enfoques más efectivos para detener el empeoramiento de la miopía que ocurre con el tiempo. Las terapias más prometedoras halladas hasta la fecha incluyen las siguientes:
El medicamento tópico, atropina. Pasar más tiempo en exteriores. Ortoqueratología.
Lentes de contacto que modifican el desenfoque periférico.
consulta medica

Consulta con el médico de inmediato si tienes alguno de los siguientes síntomas: Pérdida repentina de la vista en un ojo con o sin dolor; vista nublada o borrosa repentina; visión doble o si ves destellos de luz, puntos oscuros o halos alrededor de las luces. Esto puede ser un trastorno médico u ocular grave. Es posible que encuentres tres tipos de especialistas cuando busques ayuda para tratar trastornos oculares:
Oftalmólogo. Un oftalmólogo es un especialista en ojos con un título de médico (M.D.) o médico osteópata (D.O.) que realizó una residencia. Los oftalmólogos están capacitados para proporcionar evaluaciones completas de la vista, recetar lentes correctivas, diagnosticar y tratar trastornos visuales comunes y complejos, y realizar cirugía ocular.
Optometrista. Un optometrista tiene un título de optometría (O.D.). Los optometristas están capacitados para realizar evaluaciones oculares completas, recetar lentes correctivos, diagnosticar y tratar trastornos oculares frecuentes.
Óptico. Un óptico es un especialista que ayuda a las personas a encontrar los anteojos o lentes de contacto adecuadas según las prescripciones de los oftalmólogos y optometristas. En algunos estados, los ópticos deben tener una licencia. Los ópticos no están capacitados para diagnosticar o tratar enfermedades oculares.