Hans Christian Wolters, el fiscal alemán que investiga el caso de la niña desaparecida en 2007, comunicó la muerte de Madeleine a la familia McCann.

El desesperante caso de Madeleine McCann, la pequeña de apenas 3 años desaparecida durante el 2007 en Portugal, en el cual se ha sospechado hasta de sus propios padres, hoy dio un brusco giro. Hans Wolters, el fiscal alemán que investiga el caso, indicó que les informó a los padres de la pequeña mediante una carta que “Maddie” fue asesinada, pero que no les puede decir por qué llegó a esa conclusión, dado que hacerlo pondría en peligro el éxito de la investigación.

“Es más importante que tengamos éxito y capturemos al culpable en vez de poner nuestras cartas sobre la mesa explicándoles por qué creemos que su hija está muerta», aseguró Wolters al respecto. El fiscal confirmó en numerosas ocasiones que trabaja bajo la premisa de que la niña, desaparecida desde el año 2007, no está viva. Su última declaración al respecto fue un relato de cómo Christian Brueckner, un sospechoso alemán de 43 años, le habría quitado la vida “relativamente rápido” a Madeleine.

Confirman que Madeleine McCann fue asesinada, aunque no mostrarán pruebas
Madeleine McCann habría sido asesinada por Christian Brueckner.

En declaraciones al diario The Times, Wolters indicó que Brueckner -quien está actualmente en prisión- habló sobre el asunto de la pequeña con otro pedófilo en foros online y le contó detalles de cómo había sido el brutal crimen de la menor. Si bien la policía no puede acusar al sospechoso con las pruebas que tiene en su poder, confirmó que la cuestión está «encaminada en un 90%». Brueckner posee un amplio historial delictivo: 17 casos comprobados que van desde agresiones a robos o asuntos relacionados con drogas.

Su primer juicio por un delito sexual fue en el año 1994, cuando Brueckner tenía tan sólo 17 años, y terminó siendo condenado en Baviera por abusar de un niño. El último caso relacionado con menores fue por tenencia de pornografía infantil en 2016. Actualmente cumple condena por una violación cometida en 2005 en Portugal, cuya víctima fue una estadounidense de 72 años.