Tenía 62 años y luchaba contra el Alzheimer.

Su salud se deterioró rápidamente. Ese hombre que parecía hecho de roca, ese marcador central fuerte y duro, que siguió jugando la final del campeonato del mundo de 1986 con un hombro maltrecho ocultando cualquier expresión de dolor, lucía avejentado. El Alzheimer es despiadado. Especialmente con el entorno del paciente, con su familia y amigos que lo iban a visitar. Luchó lo que pudo. Hoy, finalmente, dijo adiós José Luis Brown.

Surgido en Estudiantes de la Plata, salió campeón con el Pincha en 1982 y 1983, pasando a formar parte de la historia grande del club. Bilardo lo conocía de haberlo dirigido ahí, y apenas fue nombrado técnico del seleccionado nacional lo convocó para formar parte del equipo. También jugó en Atlético Nacional de Medellín, Boca Juniors, Deportivo Español, Stade Brestois de Francia, Murcia de España para finalizar su carrera en Racing en 1990, donde hizo lo posible para llegar al mundial de Italia en la mejor forma, aunque una persistente lesión se lo impidió. Pero su esencia fue y será “pincharrata”.

En Mexico 86, el titular iba a ser Pasarella. Pero una afección gastrointestinal persistente le impidió estar en condiciones al llegar el momento del primer partido contra Corea del Sur y el Tata salió a la cancha como titular. Recuerdo que la gente tenía dudas sobre su rendimiento, pero Bilardo no. Es más, creo que confiaba en él más que en Pasarella, porque conocía a la perfección la función de líbero. Se adueñó del puesto desde el primer partido. Y fue titular los siete partidos que en ese mundial jugó la selección.

Su único gol en el equipo nacional, fue nada menos que en la final contra Alemania. Una mala salida del arquero Schumacher le permitió abrir el marcador al conectar con un frentazo impresionante un centro de Burruchaga. Con ese gol, Argentina comenzó a construir la que finalmente sería su victoria. El Tata arrodillado, mirando al cielo, es una postal que quedará para siempre en nuestras retinas.

Sus restos serán velados en la sede de Estudiantes desde las 8 de la mañana. Ahí se juntará el mundo del fútbol para darle un último adios a José Luis Brown, que se nos adelantó en el viaje al cielo, seguramente para ir despejando el camino a los demás. Porque además de ser un gran jugador era un gran amigo.