
Mauricio Macri volvió a representar a la Argentina, esta vez lejos de la política y del fútbol. Lo hizo en el Campeonato Mundial de Bridge 2025, disputado en Dinamarca, como integrante del equipo senior nacional. El torneo, organizado por la World Bridge Federation, reunió a los mejores jugadores del mundo en la 47ª edición del certamen.
El equipo argentino estuvo conformado por Carlos Lucena, Héctor Camberos, Walter Fornasari, Luis Palazzo, Juan Manuel Rueda (capitán) y Josefina Bello (coach), además del expresidente. Compitieron en el Trofeo D’Orsi, categoría reservada para mayores de 60 años, y finalizaron en el puesto 13, sin lograr la clasificación a la ronda final.
Macri ya había tenido participación destacada en torneos anteriores. En 2024, se consagró campeón sudamericano, lo que le otorgó el pase directo al Mundial. Su vínculo con el bridge viene desde la juventud, influenciado por su padre Franco, y ha sido promovido por él como herramienta educativa, destacando su valor en el desarrollo de la memoria, la lógica y la concentración.
Más allá del resultado deportivo, su presencia en el certamen internacional dejó una imagen potente: la de un expresidente que elige competir en silencio, en un juego que exige estrategia, paciencia y cooperación. En ese gesto, algunos ven una metáfora de su etapa actual: menos exposición, más cálculo, y una búsqueda de propósito que trasciende el poder.
El bridge es considerado un deporte, aunque no en el sentido tradicional de actividad física. Es reconocido como un “deporte de la mente” por el Comité Olímpico Internacional (COI) desde 1999, al igual que el ajedrez, que también forma parte del Congreso Olímpico aunque no esté en los Juegos.