30/08/2025 - Edición Nº935

Internacionales

Calor extremo encarece manjares japoneses

Crisis climática en Japón: el precio del erizo se duplica en Hokkaido

27/08/2025 | El calentamiento de los mares reduce la pesca y dispara los precios de un plato exclusivo de Hokkaido.



En Japón, comer erizo de mar siempre fue un lujo. Pero en la isla de Rishiri, al norte de Hokkaido, ese lujo hoy se ha vuelto casi inaccesible: los tradicionales uni don (bowls de arroz con erizo) alcanzan los 18.000 yenes, unos 120 dólares, el doble de lo que costaban hace apenas cinco años.

El erizo, junto al atún rojo y la anguila, integra la lista de productos más codiciados de la gastronomía nipona, especialmente en restaurantes de sushi de alta gama. Estos manjares son consumidos por turistas internacionales, ejecutivos locales y un reducido sector de japoneses con alto poder adquisitivo. El resto de la población, frente a la escalada de precios, se ve forzada a reemplazarlos por pescados de menor calidad o por alternativas importadas, lo que modifica hábitos culturales profundamente arraigados en la dieta japonesa.


Tradicional uni don (bowl de arroz con erizo).

El problema va más allá de la economía. La pesca de erizo en Hokkaido se desplomó a la mitad en la última década, afectada por el calentamiento del mar y el avance de corrientes oceánicas cálidas que desplazan el plancton y las algas de las que se alimentan. Lo mismo ocurre con especies icónicas como el salmón, el calamar o el sanma (caballa japonesa), cuya captura anual se redujo a mínimos históricos.

El impacto se refleja en la economía familiar: Japón gasta casi un 30 % de su ingreso en alimentos, el mayor nivel en más de cuatro décadas. Si bien la depreciación del yen contribuye al alza, el cambio climático aparece cada vez más como una causa estructural de la inflación alimentaria. La propia autoridad monetaria del país reconoció que las alteraciones en los patrones marinos ya no son coyunturales, sino parte de una tendencia de largo plazo.

En el plano histórico, Japón ya había enfrentado crisis pesqueras en los años 70 y 90, pero la diferencia actual radica en la magnitud del fenómeno climático. La temperatura de las aguas en el norte se elevó hasta 5 °C respecto a los promedios de hace medio siglo, un ritmo mucho más rápido que el calentamiento global promedio. Esto acelera la pérdida de biodiversidad marina y pone en riesgo la seguridad alimentaria del archipiélago, que depende en un 40 % de productos importados.

El caso japonés refleja un dilema más amplio en Asia: mientras China, Corea del Sur o Filipinas también sufren caídas en sus capturas pesqueras por el aumento de la temperatura oceánica, la presión de la demanda interna empuja los precios hacia arriba. En todos los casos, el acceso a los productos del mar de mayor calidad se concentra cada vez más en los sectores altos de la población, profundizando las desigualdades en la dieta.

Para Japón, el encarecimiento del erizo de mar no es solo la pérdida de un lujo gastronómico, sino la señal de un cambio estructural en la forma en que el país se relaciona con el mar y con su propia cultura alimentaria.