
Una investigación internacional puso nuevamente a la Argentina en el centro de la polémica sobre el arte robado por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial. Las autoridades allanaron una vivienda en la ciudad de Mar del Plata tras descubrir en un anuncio inmobiliario una pintura que llevaba más de 80 años desaparecida. Se trata de un retrato del siglo XVII de la Condesa Colleoni, atribuido al pintor Giuseppe Ghislandi, perteneciente originalmente al marchante judío Jacques Goudstikker, cuya colección fue saqueada por los nazis.
El hallazgo se produjo de manera fortuita. En las imágenes de la casa a la venta se veía el cuadro colgado en una de las paredes, lo que activó las alarmas de los investigadores. Sin embargo, cuando la policía ingresó al inmueble, la obra ya no estaba allí. En su lugar, encontraron una tapicería que cubría el espacio, lo que indica que la pintura fue retirada recientemente. La desaparición reaviva las sospechas sobre el ocultamiento deliberado de obras saqueadas por jerarcas nazis en América Latina.
La pista de la obra conduce a Friedrich Kadgien, un nazi cercano a Hermann Göring, quien habría trasladado el cuadro a la Argentina tras la guerra. Desde entonces, la pieza permaneció en la sombra hasta reaparecer accidentalmente en el anuncio de la vivienda. Los investigadores señalan que los descendientes de Kadgien estarían vinculados con la propiedad allanada, lo que refuerza la hipótesis de un encubrimiento intergeneracional.
Durante el procedimiento, las autoridades incautaron documentación relacionada con grabados y dibujos, además de armas, aunque no se logró vincularlas de manera directa con la pintura desaparecida. Dos personas fueron puestas bajo investigación por presunto contrabando y encubrimiento.
La desaparición del cuadro no es un caso aislado. Miles de piezas de arte robadas durante el nazismo aún circulan en colecciones privadas y mercados negros de todo el mundo. En este caso, el retrato de Ghislandi está registrado en bases internacionales de obras saqueadas, y los descendientes de Goudstikker reclaman su restitución desde hace décadas. El allanamiento en Mar del Plata representa un paso en la cooperación internacional, pero también revela la dificultad de recuperar el patrimonio expoliado.
Organismos internacionales y expertos en restitución de arte destacan que, por tratarse de un crimen de guerra, el caso no prescribe. Esto significa que las investigaciones y reclamos legales pueden continuar hasta dar con el paradero definitivo de la obra.
El frustrado operativo en Mar del Plata refleja tanto la persistencia del legado nazi en América Latina como la complejidad de la restitución de bienes culturales saqueados. Aunque el cuadro sigue desaparecido, la presión internacional podría acelerar nuevas búsquedas y forzar la cooperación judicial.
El caso expone la necesidad de que Argentina fortalezca sus mecanismos de control y transparencia en el mercado de arte, evitando que piezas robadas circulen impunemente. La obra desaparecida es hoy símbolo de la memoria histórica y de la justicia pendiente frente a los crímenes del nazismo.