31/08/2025 - Edición Nº936

Internacionales

Crisis cambiaria

Nuevo récord del dólar en Cuba: las consecuencias que se avecinan

29/08/2025 | El dólar superó los 440 CUP y el euro los 460 CUP en el mercado informal, intensificando la inflación y el malestar social en la isla.



El mercado informal de divisas en Cuba amaneció este 28 de agosto con un fuerte repunte del dólar y el euro, una situación que vuelve a evidenciar la fragilidad del peso cubano y la incapacidad de las autoridades para contener la crisis monetaria. Según reportes de distintas plataformas de seguimiento, el dólar estadounidense se situó por encima de los 440 CUP, mientras que el euro superó los 460 CUP, generando un nuevo golpe al ya deteriorado poder adquisitivo de los cubanos.

Este incremento repentino refleja la creciente desconfianza hacia el peso cubano y la presión constante que ejercen la inflación, el desabastecimiento y la falta de divisas en el mercado oficial. Para una población que depende en gran medida de las remesas o de la capacidad de acceder a bienes importados, cada salto del tipo de cambio representa un deterioro inmediato de sus condiciones de vida.

El impacto en los precios

La subida del dólar y el euro repercute de forma directa en el precio de alimentos, medicinas y productos de primera necesidad, ya que muchos de estos bienes se comercializan en función de las divisas extranjeras. El efecto dominó alcanza a prácticamente todos los sectores, desde la canasta básica hasta los productos de higiene y la energía, intensificando la sensación de que el costo de la vida se vuelve inalcanzable para quienes dependen de un salario en CUP.

Además, este fenómeno incrementa la brecha social entre quienes reciben remesas y quienes no, generando una desigualdad cada vez más marcada. Mientras algunos logran sortear la crisis gracias a la ayuda familiar desde el exterior, la mayoría de los trabajadores estatales ven cómo sus ingresos se vuelven irrelevantes frente a la escalada cambiaria.

Factores detrás de la escalada

De acuerdo con analistas consultados, este “subidón” de divisas responde a la escasez crónica de dólares y euros en el sistema oficial, la falta de confianza en la gestión gubernamental y la alta demanda de quienes buscan emigrar o simplemente abastecerse en un mercado cada vez más restringido. La ausencia de un mercado cambiario transparente y estable contribuye a que el mercado informal dicte las reglas de la economía cotidiana.

El MLC (Moneda Libremente Convertible), utilizado en tiendas estatales, también refleja estas tensiones, ya que su valor se ajusta según la oferta y la demanda en redes informales. Esto convierte al MLC en un termómetro adicional del deterioro económico y un recordatorio de que el acceso a productos básicos depende casi por completo de las divisas extranjeras.

Reacciones sociales y malestar

En redes sociales, los cubanos han expresado su creciente frustración ante la escalada cambiaria. Comentarios recurrentes señalan que el salario promedio es cada vez más insuficiente y que la inflación devora los ingresos de las familias en cuestión de días. La percepción de que la crisis no tiene salida inmediata refuerza la desesperanza de una población que lleva años lidiando con apagones, desabastecimiento y carencias estructurales.

El malestar también se traduce en una presión migratoria constante. Muchos ven en la compra de divisas un paso previo para abandonar el país, lo que alimenta la demanda y a su vez retroalimenta la espiral devaluatoria. En este contexto, el dólar y el euro se convierten no solo en moneda de transacción, sino en símbolo de un futuro posible fuera de la isla.


Moneda cubana de 1989. 

La crisis aumenta 

El repunte del dólar y el euro confirma que Cuba atraviesa una etapa de profunda inestabilidad cambiaria. Mientras el Gobierno no logre estabilizar un mercado oficial de divisas confiable, el peso cubano continuará perdiendo valor y la economía se mantendrá en un ciclo de deterioro constante. La ausencia de reformas estructurales limita cualquier posibilidad de recuperación en el corto plazo.

Si la tendencia persiste, el país podría entrar en una fase aún más crítica, con impactos sociales y políticos de gran magnitud. La devaluación del peso no solo socava la vida cotidiana, sino que también erosiona la legitimidad de las autoridades, que se muestran incapaces de revertir una crisis que se ha vuelto crónica.

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