
La Casa Blanca endureció su retórica contra el narcotráfico. En declaraciones a la cadena Real America’s Voice, el subjefe de gabinete Stephen Miller sostuvo que los cárteles criminales en el hemisferio occidental son organizaciones terroristas extranjeras que representan un “peligro claro e inminente” para la población de Estados Unidos. Miller afirmó que “no existen organizaciones más responsables de muertes de estadounidenses que los narcotraficantes que operan en la región”.
El funcionario agregó que el presidente ya había prometido desde la campaña considerar a los cárteles como una amenaza terrorista, y que la misión de las Fuerzas Armadas incluye defender al país frente a esas organizaciones. “Lo que están viendo es la determinación del presidente y de las Fuerzas Armadas de combatir y desmantelar a estas redes criminales”, enfatizó Miller.
La postura de la administración se sostiene en la orden ejecutiva del 20 de enero de 2025, que designó a varios cárteles de México, Haití y Venezuela como Organizaciones Terroristas Extranjeras (FTO) y redes criminales bajo sanciones del Departamento del Tesoro. Con esta clasificación, los grupos pasan a ser perseguidos con herramientas legales y de seguridad propias de la lucha contra el terrorismo.
El gobierno insiste en que esta medida busca ampliar las capacidades de presión financiera y judicial sobre los cárteles, además de reforzar la cooperación internacional. Esta designación abre la puerta a una mayor militarización de la lucha antidrogas, con implicaciones directas en la soberanía de países como México, que ya ha rechazado acciones unilaterales de EE.UU. en su territorio.
El despliegue reciente de buques de guerra estadounidenses en el Caribe refleja que Washington no se limita a la retórica. Aunque el Pentágono insiste en que se trata de operaciones de “interdicción” y apoyo a países aliados, la retórica de Miller deja entrever la posibilidad de un uso más directo de la fuerza militar contra las organizaciones designadas.
En la región, la medida ha generado inquietud. Gobiernos aliados como Ecuador y República Dominicana han respaldado la cooperación en seguridad, mientras que México ha marcado un límite tajante al rechazar cualquier intervención directa. El riesgo de choques diplomáticos es alto, y la frontera entre la lucha contra el crimen y la política de seguridad hemisférica se vuelve cada vez más difusa.
🚨 ÚLTIMA HORA: Stephen Miller, asesor presidencial de Trump se refirió a la campaña militar en el Caribe Sur en contra del Cartel terrorista liderado por Maduro: https://t.co/AhqtA7vsZV «No existen organizaciones en el planeta responsables de más muertes de estadounidenses que… pic.twitter.com/Ix1Nza9Nki
— Emmanuel Rincón (@EmmaRincon) August 29, 2025
La declaración de Stephen Miller marca un punto de inflexión en la estrategia de Washington: la equiparación de los cárteles con organizaciones terroristas. Si bien otorga nuevas herramientas legales y refuerza el discurso de firmeza, también arrastra riesgos de escalada militar y de tensiones regionales. El paso de los narcos a “terroristas” redefine la política antidrogas y plantea interrogantes sobre los costos políticos, diplomáticos y humanos de esta estrategia.