
La Cámara de Diputados se transformó en el epicentro de la embestida contra el Gobierno. Con tres investigaciones simultáneas —coimas en la ANDIS, la tragedia por el fentanilo contaminado y la criptoestafa Libra— la oposición busca exponer las fisuras del oficialismo y acorralar a los hermanos Milei en la recta final hacia las elecciones.
El caso más explosivo sigue siendo el de los audios del ex titular de la ANDIS, Diego Spagnuolo, que revelaron un sistema de recaudación ilegal. Sus declaraciones dejaron bajo la lupa a Karina Milei y Lule Menem, aunque el oficialismo intentó desviar la atención y redujo todo a “maniobras electorales”. La ausencia del ministro de Salud Mario Lugones y del nuevo titular de la agencia, Alejandro Vilches, en un plenario de comisiones solo agudizó la desconfianza.
En paralelo, el Congreso avanza con la investigación por el fentanilo adulterado que ya provocó más de un centenar de muertes. La diputada Silvana Giudici intentó culpar a la gestión anterior, pero las pruebas apuntan a que las habilitaciones irregulares se dieron bajo el actual gobierno, dejando expuesto el desguace de los organismos de control sanitario.
El tercer frente es la comisión investigadora de la estafa Libra, trabada durante meses por maniobras dilatorias del oficialismo. La oposición logró finalmente designar al diputado Maximiliano Ferraro como presidente del cuerpo, que ahora deberá desentrañar si existieron pagos a Karina Milei y vínculos directos entre la maniobra y el tuit promocional que Javier Milei publicó en febrero.
La presión política crece mientras el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, no logra responder con claridad a las acusaciones y prefiere gambetearlas con retórica. En ese clima, los escándalos de corrupción y negligencia conviven con escenas menores pero simbólicas, como los cruces entre Lilia Lemoine y Marcela Pagano, que exhiben la fragilidad del bloque oficialista.
La ofensiva opositora parece ya irreversible: en cuestión de días se votará la creación de comisiones investigadoras con facultades plenas. El Gobierno, en cambio, apuesta al silencio y a blindar a Karina Milei, mientras el Congreso se convierte en una arena cada vez más áspera para el oficialismo.
DM