
Este domingo, la provincia de Corrientes renueva su mapa político. Unos 950 mil ciudadanos están habilitados para elegir gobernador y vice, legisladores provinciales, intendentes y concejales, en un comicio que podría definir un cambio de ciclo o ratificar la continuidad radical.
El oficialismo de Vamos Corrientes, liderado por el intendente de Ituzaingó, Juan Pablo Valdés, hermano del actual gobernador Gustavo Valdés, aparece como favorito, acompañado por el vicegobernador Pedro Braillard Poccard. La coalición, integrada por más de 30 fuerzas con el radicalismo como base, busca extender su hegemonía en la provincia.
En la vereda opositora compiten el exgobernador Ricardo Colombi al frente de ECO, el peronista Martín Ascúa con el Frente Limpiar Corrientes, y el diputado nacional Lisandro Almirón por La Libertad Avanza, que intentará trasladar al plano provincial el arrastre del presidente Javier Milei.
Las encuestas, sin embargo, anticipan un escenario más cerrado de lo esperado. Según CB Consultora, Valdés ganaría con el 35,8% de los votos, seguido por Ascúa con 17,4% y Colombi con 16,4%. En tanto, Integrarnos mide al oficialista con 35,5%, pero lo ubica seguido de Colombi con 17,8% y Ascúa con 10,7%. En ambos casos, Valdés quedaría lejos del 40% necesario para evitar el balotaje.
La eventual segunda vuelta, prevista para el 21 de septiembre, ya es tema de conversación en la política local. La posibilidad de un balotaje tensiona a los partidos, que analizan eventuales alianzas para la segunda vuelta, un terreno en el que el peronismo y los libertarios podrían encontrar puntos de contacto frente al radicalismo gobernante.
El trasfondo de la elección está atravesado por la particular historia institucional de Corrientes, una provincia marcada por intervenciones federales desde el retorno democrático en 1983. Las turbulencias políticas de los años 90 y las sucesivas reformas constitucionales explican por qué aquí no solo se renuevan bancas, sino también ejecutivos provinciales y municipales en la misma jornada.
DM