La postura de la rodilla es esencial para transmitir potencia al agua. Estudios de biomecánica indican que hasta el 70 % de la fuerza del remo proviene de un apoyo correcto, que estabiliza el cuerpo y permite aumentar la longitud de la remada hasta un 15 %.
Este apoyo también reduce la fatiga de las manos y mejora la estabilidad de la embarcación. En canoas estrechas, donde la superficie de apoyo es mínima, mantener el centro de gravedad correcto puede marcar la diferencia entre avanzar recto o perder velocidad.
La técnica no solo beneficia la fuerza: aumenta la velocidad en distancias cortas de 200 a 500 metros, reduce el gasto energético hasta un 25 % y eleva la estabilidad de la embarcación hasta un 40 %. Por eso, entrenadores y deportistas dedican gran parte del entrenamiento a perfeccionarla.
Más que fuerza bruta, el piragüismo es un deporte de precisión. La posición de la rodilla demuestra que la técnica bien aplicada puede decidir una carrera, y que cada palada cuenta cuando se busca la máxima velocidad en el agua.