12/01/2026 - Edición Nº1070

Internacionales

Crisis demográfica

Italia marca un nuevo mínimo histórico de nacimientos en 2025

21/10/2025 | El país atraviesa su mayor declive poblacional desde la unificación. La baja natalidad y el envejecimiento amenazan su economía y su futuro social.



Italia se prepara para cerrar 2025 con la cifra más baja de nacimientos desde su unificación en 1861. En todo el año, se espera que nazcan poco más de 360.000 bebés, una caída que consolida una tendencia negativa de más de quince años. Solo en los primeros siete meses, el país registró alrededor de 198.000 nacimientos, un 6% menos que el año anterior.

La tasa de fecundidad, que muestra cuántos hijos tiene en promedio una mujer, cayó a 1,13 hijos por mujer, muy por debajo del nivel de reemplazo generacional (2,1). En otras palabras, por cada generación de padres, habrá casi la mitad de hijos. De seguir así, la población total -hoy cercana a 59 millones- podría reducirse a menos de 50 millones hacia 2050.

El fenómeno no es nuevo, pero se ha acelerado con fuerza. Desde finales de los años setenta, el país sufre una combinación de factores: el aumento de la edad promedio de maternidad, menos mujeres en edad fértil, salarios bajos, empleos inestables y altos costos de vivienda. Para muchos jóvenes italianos, formar una familia resulta un proyecto cada vez más distante.

Las consecuencias ya son visibles. En regiones enteras del sur, las escuelas cierran por falta de alumnos y pueblos enteros quedan prácticamente vacíos. En paralelo, el número de personas mayores de 65 años aumenta año tras año: se calcula que ya representan uno de cada cuatro habitantes, y podrían ser más de un tercio para mediados de siglo.


En muchas regiones, el descenso demográfico obliga al cierre de escuelas y jardines de infantes por falta de alumnos.

El impacto económico también preocupa. Con menos población activa, el país enfrenta una fuerza laboral en retroceso y una creciente presión sobre los sistemas de jubilaciones y salud. Los especialistas advierten que, sin una política demográfica integral, Italia podría ver afectado su crecimiento económico y su sostenibilidad fiscal en las próximas décadas.

El gobierno intenta revertir la tendencia con incentivos a las familias, ayudas para el cuidado infantil y beneficios fiscales para quienes tienen hijos. Sin embargo, los resultados siguen siendo limitados. Los analistas coinciden en que no bastan los estímulos económicos: es necesario un cambio estructural que ofrezca seguridad laboral, acceso a la vivienda y una nueva visión sobre la crianza y el rol de las familias.


Más de una cuarta parte de la población italiana tiene más de 65 años, una proporción que seguirá aumentando en las próximas décadas.

Italia, un país que durante siglos exportó cultura, arte y talento, hoy enfrenta un reto silencioso pero profundo: asegurar su propio futuro poblacional. Si no logra revertir el declive, la próxima generación podría ser la más pequeña que haya conocido la historia moderna del país.