11/01/2026 - Edición Nº1069

Internacionales

Limpieza submarina

Buceadores griegos combaten las “redes fantasma” que matan la vida marina

23/10/2025 | En Santorini, un grupo ambiental recupera toneladas de redes de pesca abandonadas que siguen atrapando peces y destruyendo los ecosistemas del Mediterráneo.



En las profundidades turquesas del mar Egeo, un grupo de buceadores voluntarios se sumerge cada semana en busca de enemigos invisibles: las llamadas “redes fantasma, restos de equipos de pesca que quedaron atrapados en los fondos marinos y continúan matando peces, tortugas y aves durante años.

La iniciativa está liderada por la organización griega Aegean Rebreath, un colectivo formado por buzos, científicos y pescadores que desde 2017 trabaja en distintos puntos del Mediterráneo para retirar residuos submarinos. Solo en los últimos cinco años han recuperado más de 28 toneladas de redes y miles de bolsas plásticas de los alrededores de Santorini, Salamina y otras islas cicládicas.

Las inmersiones se realizan a profundidades que pueden alcanzar los 45 metros, donde los buzos utilizan bolsas inflables para elevar las redes que pesan hasta cientos de kilos. Algunas están tan cubiertas de algas y corales que parecen parte del paisaje, hasta que los voluntarios las liberan y devuelven la luz a zonas que permanecieron asfixiadas durante décadas.

“Una red fantasma es como una trampa eterna: no deja de capturar ni de destruir”, explican desde el equipo, que trabaja con apoyo logístico del Ministerio de Asuntos Marítimos y Política Insular y de autoridades portuarias locales. En la mayoría de los casos, las redes fueron abandonadas tras tormentas o roturas durante faenas de pesca, aunque otras simplemente fueron descartadas por no poder repararse.

A diferencia de los desechos que flotan en superficie, estos restos invisibles son más difíciles de detectar y aún más de recuperar. Están hechos de nylon y otros polímeros sintéticos que pueden tardar siglos en degradarse, liberando microplásticos que se dispersan por toda la cadena alimentaria.

El Mediterráneo, uno de los mares más explotados del mundo, enfrenta una doble presión: la sobrepesca y la contaminación plástica. Se estima que las redes de pesca abandonadas representan cerca del 10% de los desechos marinos globales y son responsables de la muerte de miles de animales cada año.


Buceadores voluntarios recuperan una “red fantasma” del fondo marino frente a Santorini, donde los residuos de pesca abandonados asfixian arrecifes y especies marinas.

En Santorini, el impacto es especialmente visible. Zonas donde antes abundaban meros y esponjas marinas quedaron convertidas en desiertos submarinos. Pero las limpiezas recientes comienzan a mostrar signos de recuperación: nuevas especies recolonizan los fondos despejados, y los buzos aseguran haber visto más tortugas nadando en aguas antes contaminadas.

Además de limpiar, Aegean Rebreath promueve la educación ambiental en las comunidades pesqueras, instalando contenedores de reciclaje en los puertos y organizando talleres para prevenir la pérdida de redes. “El cambio más importante no ocurre bajo el agua, sino en la costa, cuando logramos que la gente entienda lo que está en juego”, remarcan los coordinadores del programa.


Aegean Rebreath impulsa talleres en comunidades pesqueras y escuelas locales para concientizar sobre el impacto de los desechos marinos y promover prácticas sostenibles.

Una vez fuera del mar, las redes comienzan una segunda vida. Se lavan, clasifican y se envían a plantas especializadas que las transforman en materia prima reciclada, utilizada luego para fabricar productos sostenibles como trajes de baño, alfombras o calzado. Algunas se integran a proyectos artísticos y educativos que buscan visibilizar el daño causado por la contaminación marina.

Las redes más dañadas o contaminadas se tratan como residuos sólidos, evitando que vuelvan al ciclo marino. En varios casos, parte de este material se convierte en combustible alternativo para uso industrial. El objetivo, subrayan los buzos, es que “nada vuelva al mar”.


La campaña “Together for the Future of Our Seas”, impulsada por Aegean Rebreath, busca unir a ciudadanos, pescadores y voluntarios en la protección del Mediterráneo y la promoción de un futuro sostenible para los océanos.

El trabajo no es sencillo. Las corrientes son fuertes y el equipo depende de donaciones para financiar los tanques de oxígeno y el transporte del material recuperado. Pero cada red que sale a la superficie simboliza un rescate: el de un pez, un coral o un pedazo de mar que vuelve a respirar. En un país donde el mar es parte de la identidad nacional, la batalla contra las redes fantasma se ha vuelto también una forma de preservar la memoria y el futuro del Mediterráneo.