30/11/2025 - Edición Nº1027

Internacionales

Humanidad y renovación

Leonor brilló en los Premios Princesa de Asturias con un discurso cargado de emoción

26/10/2025 | Serena Williams fue una de las grandes protagonistas en una edición marcada por la cercanía de la familia real y el rol cada vez más maduro de la heredera.



La 45.ª edición de los Premios Princesa de Asturias se transformó en algo más que una ceremonia de gala. Este año, la atención no se centró únicamente en los galardonados, sino en el carisma y la naturalidad con que la familia real española vivió el evento. La Princesa Leonor, de 19 años, consolidó su papel como figura central de una monarquía que busca conectar con la gente sin perder solemnidad.

El teatro Campoamor de Oviedo volvió a ser el escenario donde tradición y modernidad se dieron la mano. La Princesa Leonor, vestida con un estilo sobrio y elegante, ofreció un discurso que combinó madurez institucional y una inusual calidez personal. Uno de los momentos más comentados fue cuando mencionó a la tenista Serena Williams, galardonada este año con el Premio Princesa de Deportes. Al hablar de ella, Leonor se detuvo para destacar “la fuerza de las hermanas que se apoyan mutuamente y crecen juntas, incluso en la adversidad”, y al pronunciar esas palabras giró su mirada hacia la Infanta Sofía, provocando una sonrisa cómplice entre ambas que emocionó al público.

La Princesa también destacó el legado deportivo y humano de Serena Williams, a quien definió como “una inspiración para todas las mujeres que alguna vez dudaron de su lugar en el mundo”. Recordó que la campeona “no solo cambió la historia del tenis, sino también la percepción del esfuerzo, la constancia y la igualdad”. Sus palabras provocaron un aplauso prolongado del público y un gesto de agradecimiento de la deportista, que se levantó para saludar a la heredera con una reverencia y una sonrisa. Serena, visiblemente conmovida, agradeció el reconocimiento destacando que “el deporte me dio todo lo que soy, pero mi familia me dio el coraje para serlo”. Su discurso, entre risas y lágrimas, se llevó una ovación cerrada del auditorio y un guiño de admiración del propio Rey Felipe VI.


Serena Williams, Premio Princesa de Asturias de los Deportes, agradeció entre lágrimas el reconocimiento y destacó el poder de la familia y la sororidad.

En la platea, incluso los invitados más formales se mostraron emocionados: el ex tenista Feliciano López no ocultó las lágrimas, mientras que la Reina Letizia y la Infanta Sofía siguieron el acto con gestos de orgullo y ternura.

Más allá del protocolo, el clima de esta edición fue notablemente más relajado. Durante los tres días de actividades previas, la familia real participó de encuentros con jóvenes premiados, talleres de oficios tradicionales y degustaciones de productos asturianos. Leonor fue vista colaborando en actividades rurales, mientras su hermana Sofía se mostró entusiasta en las visitas escolares. Este tipo de gestos, más espontáneos y naturales, reforzaron la imagen de una familia real accesible y comprometida.


En las jornadas previas, la familia Real participó en actividades con jóvenes y artesanos asturianos, reforzando su imagen cercana.

A nivel institucional, estos premios simbolizan el vínculo de la Corona con la ciencia, la cultura y la cooperación internacional. Pero en 2025 tuvieron un añadido: fueron la confirmación de que la heredera al trono ya asume su papel público con seguridad y carisma. Su presencia -cada vez más protagónica- anticipa una nueva etapa para la monarquía española, más femenina, joven y moderna.

El cierre del evento dejó imágenes que recorrieron el mundo: la Reina y la Princesa compartiendo una carcajada entre bambalinas, el Rey despidiéndose de los premiados con un apretón de manos cercano y la Infanta Sofía saludando al público con naturalidad. Gestos simples que, sin romper el protocolo, marcaron una diferencia clara: la de una familia real que se acerca más a la gente que representa.


La 45.ª edición de los Premios Princesa de Asturias cerró con aplausos y gestos de afecto hacia la Familia Real, símbolo de continuidad y renovación.