03/02/2026 - Edición Nº1092

Internacionales

Política monetaria

El Banco de Japón podría subir las tasas: ¿qué significa para la economía?

03/11/2025 | El ente monetario mantuvo su tipo de interés, pero anticipó un posible ajuste en los próximos meses condicionado al mercado cambiario y los salarios.



El Banco de Japón (BOJ) mantuvo sin cambios su tasa de interés en el 0,5%, pero envió señales claras de que una subida podría concretarse entre diciembre y enero, marcando un giro relevante tras años de política ultralaxa. El gobernador Kazuo Ueda afirmó que los recientes aumentos salariales y la resiliencia económica respaldan la posibilidad de una normalización monetaria gradual.

Durante la conferencia posterior a la reunión, Ueda subrayó que el banco central vigila de cerca el comportamiento del yen, cuya depreciación frente al dólar ha intensificado las presiones inflacionarias. La moneda japonesa alcanzó su nivel más bajo en nueve meses, lo que incrementa el costo de las importaciones y amenaza con erosionar el poder adquisitivo de los hogares.

Presiones internas y política económica

Dentro del consejo del BOJ existen posturas encontradas sobre el ritmo del ajuste. Algunos miembros defienden una acción rápida para contener la inflación, mientras que otros temen que un aumento prematuro debilite la recuperación. La situación se complica por el contexto político: la nueva primera ministra Sanae Takaichi mantiene una visión prudente respecto a endurecer la política monetaria y busca evitar un impacto negativo sobre la deuda pública.

Los analistas destacan que la combinación de salarios al alza y yen débil coloca al BOJ ante un dilema. Subir las tasas podría fortalecer la moneda y contener la inflación, pero también frenar el crecimiento y encarecer el crédito. Aun así, los mercados consideran probable un ajuste en los próximos meses si las condiciones laborales continúan mejorando.

Equilibrio entre estabilidad y crecimiento

El organismo enfrenta el desafío de redefinir su estrategia tras más de una década de estímulo sostenido. Desde 2013, Japón ha mantenido tasas cercanas a cero para impulsar la demanda interna y escapar de la deflación, pero la actual coyuntura inflacionaria exige un replanteo. Expertos estiman una probabilidad del 60% de que el BOJ suba la tasa antes de fin de año, impulsado por la debilidad del yen y las presiones externas.

El desenlace tendrá consecuencias globales: un cambio de rumbo en Tokio podría alterar los flujos de capital en Asia y modificar las estrategias de los bancos centrales vecinos. Para Japón, la clave será encontrar el equilibrio entre sostener el crecimiento y restaurar la credibilidad de su política monetaria.