En una charla íntima con la periodista Marysol Falbo en El Living de NewsDigitales, el maestro y coreógrafo David Señorán presentó su nuevo espectáculo Materia Fungible, una producción que lleva siete meses de trabajo y que -según el propio artista- “se construye sobre conceptos actuales y brutales”. “Estamos pensando en las miradas de las políticas de derecha sobre los cuerpos, nuestros cuerpos, y ese intento por deshumanizarnos”, explicó.
El coreógrafo contó que sus procesos creativos comienzan con una inquietud personal: “Aparecen temas que me sensibilizan. Escribo, dibujo, tomo notas… ese es el momento más hermoso, el estado de creación”. Luego llega la instancia colectiva: “Convoco a quienes quieran sumarse. En esta oportunidad somos quince en escena, y yo también estoy dentro de la obra. Es una gran novedad”.
Sobre su decisión de volver a bailar, confesó: “Estando dentro me sensibiliza, porque el objeto que creé se me aleja tanto que empiezo a mirarlo desde adentro y desde afuera a la vez. Me interesa que me sucedan cosas”.
Para Señorán, la danza es también un acto político. “Estamos atravesando un momento muy malo. Se están rompiendo los acuerdos sociales que construimos durante mucho tiempo. Esa idea de ‘sálvese quien pueda’ destruye los tejidos colectivos y, por supuesto, impacta en la cultura”. Sin embargo, defiende el arte como espacio de resistencia: “La danza es pregunta. Componemos para llegar a conocer”.
Entre la crudeza y la ternura, el artista encuentra belleza en lo doloroso:
“En los actos más crueles hay belleza. La poesía y la metáfora son estandartes de este tipo de luchas. Los cuerpos juntos, trabajando colectivamente, siguen siendo muy potentes”.

Desde su rol como director de la Licenciatura en Artes Escénicas de la UNSAM, reivindica la formación y la constancia: “La danza entra al espacio universitario para pensarse más allá del cuerpo. Uno necesita tiempo y disciplina para conocerse en movimiento”. Con más de treinta obras creadas, David Señorán asegura que su legado vive en los otros: “La forma que tenemos de volvernos eternos es siendo generosos y dejando en los cuerpos del otro parte de nosotros”.
El espectáculo, que se presenta los jueves a las 20:30 horas en el Centro Cultural de la Cooperación, aborda tensiones entre prejuicios, discursos del odio y vínculos humanos, donde el cuerpo vuelve a ser un espacio político. “La obra presenta cuerpos que se resisten a ser considerados como mercancía, como bien de uso y de posible desecho”, resumió Señorán.