El proyecto, que el oficialismo buscará aprobar en las sesiones extraordinarias de diciembre, destina $65,7 billones al pago de jubilaciones y pensiones de los 6 millones de beneficiarios del sistema previsional, la mitad de los cuales cobra la mínima más el bono fijo.
Aunque las partidas de la Anses tendrán un incremento del 5%, ese ajuste no impactará directamente en los haberes, ya que el esquema vigente continuará atado al índice de inflación mensual.
Además, el Gobierno asignará $5,3 billones a pensiones no contributivas y $3,6 billones a prestaciones del PAMI.
Según la Oficina del Presupuesto del Congreso, el gasto previsional total representará el 5,3% del PBI, una cifra “ligeramente superior” a la de años anteriores. En tanto, el bono de refuerzo reducirá su peso en la economía, al pasar del 0,4% al 0,3% del PBI.
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