El impacto de las inundaciones en la provincia de Buenos Aires -sobre todo en la región central- está lejos de ceder y en este escenario, las entidades del campo comenzaron a calcular cuál será el daño económico para la campaña de soja y maíz 2025/26.
De acuerdo a una estimación de la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (CARBAP), “están en juego alrededor de 2.000 millones de dólares que dejarían de ingresar al circuito económico en 2026”.
Al momento de explicar este número, remarcaron que “la ventana de siembra de soja y maíz se cierra aceleradamente y la posibilidad de que una enorme superficie quede sin producir es cada vez más concreta”.
En este punto y sobre una superficie afectada de 5,8 millones de hectáreas, “estimamos que más de 1.500.000 hectáreas agrícolas tienen un riesgo muy alto de quedar improductivas este año”. Los USD 2.000 millones que calcularon de pérdida se proyectaron a partir de una intención de siembra de 60% en soja y 40% de maíz en esas 1,5 millones de hectáreas.
“Esto impactará directamente en los productores, pero también en toda la cadena de pago que sostiene la vida económica de nuestros pueblos: contratistas, transportistas,proveedores, talleres, comercios y pymes locales”, advirtieron los ruralistas.
Esta caída económica en los cultivos de soja y maíz -protagonistas de peso en el ingreso de divisas de la economía argentina- “afectará también a los tres niveles del Estado, que verán caer su recaudación, la conclusión es simple: todos perdemos, mientras las obras siguen sin aparecer”, afirmaron desde CARBAP.
En este punto, recordaron que todos estos problemas se originan a partir de la falta de obras de infraestructura y analizaron cuáles son los niveles de responsabilidad en cada estamento del Estado. En el caso de los municipios, explicaron que son responsables del mantenimiento de la red vial rural y “para ello cobran la tasa vial, las guías de traslado y además reciben el 12% de la recaudación del Impuesto Inmobiliario Rural”.
De acuerdo con el planteo, “una parte significativa de esos fondos se desvía irregularmente hacia otros gastos”, situación que se evidencia cuando los caminos presentan fallas y se interrumpe la circulación.
Desde #CARBAP reafirmamos 👉🏻terminar el Plan Maestro del Río Salado no es solo una meta, es una obligación.https://t.co/qEuSsFlwPH
— CARBAP (@CARBAP_ARG) November 17, 2025
No estamos hablando solo de producción agrícola 👉🏻 son miles de familias rurales, caminos destruidos, imposibilidad de sembrar y un interior…
En relación con la gestión provincial, detallaron que por jurisdicción es “la responsable principal de ejecutar las obras del Plan Maestro del Río Salado”. Para CARBAP, estas obras “hace diez años deberían haber estado finalizadas, pero hoy el avance apenas supera la mitad”.
El trabajo de los ruralistas destacó que estas obras “no impedirían fenómenos extremos como el actual, pero sí disminuirían de manera dramática los daños, tanto productivos como sociales”.
En el proyecto de Presupuesto 2026, afirmaron que la provincia propone “un aumento del 100% en el impuesto inmobiliario (más de USD 70 millones adicionales), pero destina poco más de USD 4 millones al Plan Maestro”.
Por último, remarcaron que en la región afectada, el Estado nacional recaudó -en los últimos 20 años- el equivalente en pesos a USD 1.000 millones. “El Presupuesto Nacional 2026 no asigna ni un peso para las obras del Salado”, concluyeron.