La muerte de Justo López, uno de los policías responsables de la desaparición de Miguel Bru, volvió a poner en primer plano una herida que lleva más de tres décadas abierta. El expolicía falleció en el Hospital Mi Pueblo de Florencio Varela, donde había sido trasladado desde la Unidad Penal 24. Tenía 65 años y padecía un cáncer de esófago. Cumplía prisión perpetua desde 1999 por el secuestro, las torturas y el homicidio del estudiante de periodismo de la Universidad Nacional de La Plata.
Su muerte no trajo alivio. “Podría haber hablado para que encontráramos a Miguel y decidió sostener el pacto de silencio”, expresó Rosa Schonfeld, la madre del joven y fundadora de la Asociación Miguel Bru. Recordó que durante años le pidieron que aportara un dato, incluso a cambio de una posible salida de la cárcel, pero no lo hizo. “Lamentamos que se muera en silencio”, dijo.
López había sido condenado junto a Walter Abrigo, también fallecido mientras cumplía perpetua. El comisario Juan Domingo Ojeda y el oficial Ramón Cereseto recibieron penas por encubrimiento. Ninguno de ellos aportó información sobre el paradero del cuerpo. La organización que sostiene el reclamo -y que lleva adelante más de 40 búsquedas sin resultados- difundió un comunicado en el que señaló que este nuevo capítulo confirma “la historia de horror de nuestras fuerzas de seguridad” y la ausencia total de arrepentimiento de los involucrados.

El caso Bru es un emblema en la lucha contra la violencia institucional. Miguel tenía 23 años cuando desapareció el 17 de agosto de 1993. Había denunciado a policías de la Comisaría 9ª por allanamientos ilegales y hostigamiento. Días después, fue detenido, torturado y hecho desaparecer dentro de esa dependencia. La sentencia de 1999 —confirmada en 2003— fue la primera por la desaparición de una persona en democracia.
Cada aniversario, la familia realiza una vigilia frente a la comisaría. “Tendremos que seguir esperando que alguien más aporte algún dato certero”, dijo Schonfeld, quien recordó que cualquier persona con información puede declarar con reserva de identidad ante la Fiscalía N°3 de La Plata. El gobierno bonaerense mantiene una recompensa de hasta 5 millones de pesos para quien ayude a encontrar el cuerpo.
“López se lleva a la tumba el secreto de qué hizo con el cuerpo de Miguel”, señaló la Asociación Miguel Bru, que volvió a plantear la pregunta que atraviesa más de treinta años de reclamo: ¿Dónde está Miguel?