01/01/2026 - Edición Nº1059

Internacionales

Medida sanitaria en debate

Nueva Zelanda frena nuevos tratamientos hormonales para menores trans

20/11/2025 | El gobierno océanico suspende nuevas recetas y revisa los efectos de estos medicamentos.



El Gobierno de Nueva Zelanda anunció que dejará de autorizar nuevas prescripciones de bloqueadores de la pubertad para menores transgénero, una medida que marca un giro en la política sanitaria del país. La decisión no afecta a quienes ya están en tratamiento, que podrán continuarlo bajo supervisión médica.

El anuncio responde a una preocupación creciente dentro del sistema de salud: la falta de estudios sólidos y a largo plazo sobre los efectos de estos medicamentos en adolescentes. Aunque se han usado durante décadas para tratar casos de pubertad precoz, su aplicación en jóvenes con disforia de género es relativamente reciente y todavía genera debate clínico en múltiples países.

El ministro de Sanidad, Simeon Brown, explicó que los médicos dejarán de poder recetar bloqueadores de pubertad -análogos de la hormona liberadora de gonadotropina- a menores con disforia o incongruencia de género que aún no hayan iniciado ese tratamiento. La medida, que entrará en vigor el 19 de diciembre, se basa en la conclusión de que no existen estudios de alta calidad que permitan establecer con claridad sus beneficios o riesgos.

El ministro de Sanidad, Simeon Brown, defendió la suspensión de nuevas recetas al afirmar que aún no existe evidencia sólida sobre los efectos a largo plazo de estos tratamientos

Los fármacos seguirán disponibles para otros usos médicos, como la pubertad precoz, la endometriosis o el cáncer de próstata, y también para quienes ya los están tomando por motivos de identidad de género. Las cifras oficiales muestran que 113 personas usaron bloqueadores de pubertad en 2023, un descenso respecto a las 140 registradas en 2021.

¿Qué son los bloqueadores de pubertad?

Son medicamentos que pausan de manera reversible los cambios físicos de la pubertad -como el crecimiento del vello, el cambio de voz o el desarrollo del pecho- para evitar que el cuerpo avance mientras el menor entiende su identidad y trabaja, junto a profesionales y su familia, qué siente respecto a su género. Esto permite atravesar ese proceso sin la presión de cambios corporales que pueden resultar angustiantes.

En jóvenes trans, los bloqueadores impiden que se desarrolle una pubertad que no coincide con su identidad de género, lo que ayuda a reducir el malestar emocional y ofrece un tiempo seguro para decidir, con acompañamiento especializado, si avanzar hacia una transición médica u optar por otros apoyos.

Por qué Nueva Zelanda tomó esta decisión

La decisión se basa en un enfoque de precaución. Las autoridades sostienen que aún no hay evidencia sólida que permita determinar con claridad cómo afectan estos tratamientos al desarrollo óseo, a la fertilidad futura o al bienestar emocional y cognitivo a largo plazo.

En los últimos años, varios países comenzaron a revisar sus protocolos y a limitar nuevos casos mientras analizan mejor los riesgos y posibles beneficios. Con esta medida, Nueva Zelanda se suma a esa tendencia internacional y abrirá una evaluación más exhaustiva antes de autorizar nuevos tratamientos.

Un tema que divide opiniones

Organizaciones de salud mental y grupos que acompañan a jóvenes trans manifestaron inquietud por las posibles consecuencias emocionales de la medida. Temen que la espera obligatoria prolongue el malestar, aumente la angustia y deje a algunos adolescentes en situaciones de mayor vulnerabilidad psicológica, especialmente cuando la pubertad avanza rápido y genera un fuerte impacto en su bienestar. Del otro lado, quienes respaldan la suspensión señalan que no debería iniciarse un tratamiento hormonal sin evidencia científica sólida, y que es necesario actuar con cautela en una etapa del desarrollo donde cualquier intervención puede tener efectos duraderos.

Diversas organizaciones criticaron duramente la decisión. Elizabeth McElrea, representante de un organismo de salud transgénero, advirtió que la medida podría tener un impacto profundo en el bienestar de jóvenes trans y de género diverso. Según señaló, la prohibición podría intensificar la disforia, agravar problemas de salud mental y aumentar la vulnerabilidad frente a la marginación y la discriminación.

Desde la oposición, el portavoz laborista en temas LGTBI, Shanan Halbert, subrayó que las decisiones sobre estos tratamientos deben quedar en manos de médicos, familias y jóvenes. Además, pidió que el Gobierno garantice apoyo adecuado para quienes se vean afectados por la medida.


Shanan Halbert, portavoz laborista en temas LGTBI, pidió que las decisiones médicas sigan en manos de profesionales y familias, y reclamó apoyo estatal para los jóvenes afectados.

En la última década, el uso de bloqueadores entre adolescentes de 12 a 17 años creció de forma marcada, especialmente entre 2015 y 2021. Aunque en los últimos años las cifras se estabilizaron, las autoridades consideran que este es el momento adecuado para revisar criterios, protocolos y prácticas clínicas antes de seguir incorporando nuevos casos.

– Los jóvenes que ya reciben bloqueadores seguirán haciéndolo con controles más intensivos.
– Las nuevas solicitudes quedarán en pausa hasta que finalicen las revisiones clínicas, lo que podría tomar varios años.
– Se reforzará el acompañamiento psicológico y la evaluación integral por equipos multidisciplinarios.

Una discusión que sigue abierta

La decisión se inscribe en un debate global donde se cruzan salud pública, derechos de infancia, evidencia científica y dilemas éticos aún en evolución. Para Nueva Zelanda, la pausa no implica descartar estos tratamientos, sino garantizar que cualquier intervención futura se apoye en información más clara y completa.


Organizaciones trans y de salud mental expresaron preocupación por el efecto emocional que podría generar la espera obligatoria.

Hasta que esa revisión concluya, el tema seguirá en el centro de la agenda: familias que buscan respuestas, profesionales que ajustan sus criterios y organizaciones sociales que reclaman mayor claridad. El país entra así en una etapa de observación y discusión que marcará el rumbo de las políticas de género en los próximos años.