11/01/2026 - Edición Nº1069

Farándula

Nostalgia total

Verano del 98: el semillero de artistas que dejó

23/11/2025 | El éxito de Telefe producido por Cris Morena marcó a varias generaciones.



A casi tres décadas de su estreno, Verano del 98 sigue siendo uno de los fenómenos televisivos más recordados de la ficción argentina. La serie producida por Cris Morena para Telefe no solo capturó la atención de miles de adolescentes con sus historias de amistad, romances y rivalidades en la costa, sino que además se convirtió en una plataforma inigualable para una camada de actores que terminaron marcando a fuego la industria del espectáculo.

Emitida entre 1998 y 2000, la novela juvenil funcionó como un verdadero semillero que impulsó a jóvenes talentos que luego se transformarían en protagonistas de la televisión, el cine, el teatro y la música. Agustina Cherri, Marcela Kloosterboer, Dolores Fonzi, Diego Mesaglio, Diego Ramos, Nancy Dupláa y Tomás Fonzi fueron solo algunos de los nombres que encontraron en el programa su primer gran trampolín hacia el reconocimiento masivo. Muchos de ellos no solo consolidaron carreras extensas, sino que se convirtieron en referentes de varias generaciones.

La serie también fue clave para figuras que más adelante tendrían una enorme visibilidad en distintos rubros del espectáculo. Pasaron por allí Jazmín Stuart, Romina Richi, Carla PetersonFlorencia Peña (en participaciones especiales), Guillermo Pfening, Juan Ponce de León y Nahuel Mutti, quien además se convirtió en uno de los íconos románticos de fines de los 90 gracias a su personaje de Tomás. En muchos casos, Verano del 98 significó el primer contacto con el público, con la popularidad y con un modo de narrar historias juveniles que marcaría tendencia.

El éxito del programa se explica por varios factores: su estética cercana al cine independiente, un elenco fresco, una banda sonora inolvidable y una narrativa que rompía con el modelo infantil clásico de la época para proponer conflictos más realistas, desde vínculos familiares complejos hasta el descubrimiento de la identidad y la búsqueda de pertenencia. Además, fue pionera en colocar a sus protagonistas en un universo propio, Costa Esperanza, un espacio donde los espectadores podían proyectarse sin perder de vista la cotidianeidad.

Con el paso del tiempo, Verano del 98 se transformó en un fenómeno de culto que sigue vigente en plataformas, en recuerdos y en redes sociales. Su legado es claro: pocas ficciones argentinas lograron reunir y proyectar tanto talento joven en tan poco tiempo. Su impacto dejó una marca en la televisión local y construyó una camada de artistas que, más de 20 años después, continúa ocupando un lugar central en la cultura nacional.

 

 

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