El paso del huracán Melissa, que azotó Jamaica a finales de octubre con una intensidad devastadora, dejó consecuencias que trascienden los daños materiales. Las autoridades sanitarias confirmaron un brote de leptospirosis, una enfermedad bacteriana que prospera en aguas contaminadas y que suele resurgir tras desastres naturales de alta magnitud. Con seis fallecidos y nueve casos ya verificados, el país enfrenta una segunda emergencia, más silenciosa pero igualmente peligrosa.
La magnitud del huracán, que provocó precipitaciones superiores a los 76 centímetros y dañó cerca de 200.000 edificaciones, creó un escenario perfecto para la propagación de la enfermedad. Grandes extensiones de agua estancada, acumulación de desechos, desbordes de drenajes y desplazamiento de familias multiplicaron los puntos de exposición. El ministro de Salud, Christopher Tufton, advirtió que el número de casos sospechosos -28 hasta el momento- indica que la situación podría evolucionar con rapidez si no se fortalecen los operativos de control.
Los efectos sanitarios que siguen a un huracán suelen quedar opacados por la destrucción inmediata. Sin embargo, para Jamaica, la emergencia epidemiológica evidencia los límites estructurales de su infraestructura urbana y su capacidad de respuesta ambiental. La leptospirosis, transmitida por contacto con agua o suelo contaminado con orina de animales infectados, especialmente roedores, refleja la presión que sufren los sistemas de drenaje y saneamiento tras un evento climático extremo.
Las autoridades locales han intensificado campañas de desinfección, recolección de desechos y control de plagas, pero reconocen que el deterioro medioambiental tras Melissa dejó zonas de difícil acceso donde la transmisión podría expandirse. En comunidades rurales y asentamientos informales, la falta de acceso a agua potable y a centros médicos incrementa el riesgo de que nuevos casos avancen sin diagnóstico oportuno.
Heavy rains brought Whitehouse, Westmoreland to a standstill on Saturday, as blocked roads triggered a major traffic pileup. 🚧🌧️
— Jamaica Observer (@JamaicaObserver) November 22, 2025
Residents say this isn’t new as the flooding has been recurring since Hurricane Melissa, disrupting recovery and raising urgent concerns about… pic.twitter.com/x40NJy1f4E
El brote plantea interrogantes sobre la capacidad del sistema de salud jamaicano para absorber una nueva crisis mientras aún procesa las repercusiones del huracán. La leptospirosis puede confundirse inicialmente con gripe o dengue, lo que complica la detección temprana y retrasa los tratamientos necesarios para evitar daños renales, hepáticos o incluso hemorragias internas. Ante esta realidad, las autoridades sanitarias han reforzado la capacitación del personal médico y la distribución de antibióticos en zonas críticas.
Heavy rains brought Whitehouse, Westmoreland to a standstill on Saturday, as blocked roads triggered a major traffic pileup. 🚧🌧️
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A nivel regional, la situación de Jamaica reabre el debate sobre la vulnerabilidad del Caribe frente a fenómenos climáticos cada vez más intensos. El impacto económico estimado en 10.000 millones de dólares y la emergencia sanitaria asociada evidencian la necesidad de invertir en infraestructura resiliente, gestión de riesgo hídrico y preparación epidemiológica. La experiencia demuestra que los efectos de un huracán no terminan cuando el viento amaina: comienzan nuevas amenazas que requieren vigilancia constante.