La Federación de Obreros y Empleados Vitivinícolas y Afines (FOEVA) advirtió que la reciente decisión del Gobierno nacional de modificar la estructura del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) “elimina controles históricos y pone en riesgo la calidad y la formalidad del sector”. Según la entidad, la Resolución 37/2025 “fue redactada sin comprender las tareas culturales del sector ni el impacto real en la cadena productiva.
De acuerdo a la nueva normativa, el organismo solo controlará el producto final embotellado, dejando atrás la inspección de viñedos, cosecha, elaboración y fraccionamiento.
“Si el INV solo controla el vino embotellado, desaparece la trazabilidad. No sabremos cuánta uva se cosechó, cómo, dónde ni bajo qué condiciones laborales”, señaló Daniel Romero, Secretario de Prensa de FOEVA.
De acuerdo a la normativa publicada por el Gobierno, las principales modificaciones en el organismo serán:
Los impactos que FOEVA señaló para la cadena vitivinícola, son:
De acuerdo a la entidad, la reforma también vuelve optativa la certificación de origen, añada y varietal, lo que deja sin control la cantidad de quintales cosechados y afecta de forma directa la validez del Convenio de Corresponsabilidad Gremial. “Asimismo, la aprobación de etiquetas dejará de ser obligatoria y el grado alcohólico mínimo anual ya no será determinado por el INV”, agregaron.
La Federación consideró que “si bien la medida es presentada por el Gobierno como un proceso de modernización y reducción de burocracia administrativa, la eliminación de controles presenciales en toda la cadena productiva abre la puerta a mayores niveles de informalidad y evasión, afectando no solo a los trabajadores sino también a la transparencia de la industria”.
Además, explicaron que uno de los puntos más sensibles es la posible pérdida de trazabilidad en un producto que, durante la pandemia, fue catalogado como alimento por el propio sector privado para ser declarado actividad esencial.
“Hoy, con esta reforma, se elimina justamente la lógica que protege a un alimento. El nuevo esquema no solo compromete estándares de calidad y seguridad alimentaria, sino también la imagen del vino argentino en los mercados internacionales, donde la trazabilidad es un requisito fundamental”, concluyeron.
La entidad sostiene que el nuevo esquema no solo compromete estándares de calidad y seguridad alimentaria, sino también la imagen del vino argentino en los mercados internacionales, donde la trazabilidad es un requisito fundamental.