11/02/2026 - Edición Nº1100

Internacionales

Cooperación hídrica

Hungría y Serbia crean sistema conjunto para gestionar riesgos en el río Tisza

24/11/2025 | Una nueva plataforma técnica busca anticipar crecidas y escasez de agua en la cuenca compartida.



Hungría y Serbia dieron un paso clave para enfrentar los fenómenos climáticos extremos que afectan al río Tisza -uno de los afluentes más importantes del Danubio- con la creación de una plataforma digital integrada destinada a monitorear el caudal, anticipar inundaciones y prever períodos de sequía. La iniciativa forma parte del proyecto transfronterizo ADAPTisa, respaldado por fondos europeos, y promete mejorar la capacidad de respuesta de ambos países.

El Tisza atraviesa cinco territorios de Europa Central y Oriental, lo que convierte su gestión en un desafío regional. Durante las últimas décadas, la cuenca ha alternado entre crecidas históricas y niveles críticamente bajos vinculados al aumento de temperaturas, la irregularidad de las lluvias y la evaporación acelerada. Para ambos gobiernos, ya no se trata solo de controlar emergencias, sino de trabajar con herramientas capaces de anticiparlas.

Uno de los avances más destacados es la participación de instituciones académicas que aportan conocimiento técnico y trabajo de campo. Forman parte del proyecto la Faculty of Technical Sciences de la Universidad de Novi Sad, en Serbia, que lidera la iniciativa, y la Universidad de Szeged, en Hungría, que aporta especialistas en hidrología y monitoreo ambiental . Su rol incluye desde la recolección de datos hídricos y análisis de calidad del agua hasta el desarrollo de modelos predictivos con tecnología en tiempo real.

En una de las acciones recientes, más de sesenta voluntarios realizaron una limpieza intensiva en las riberas serbias del Tisza, recolectando residuos acumulados en decenas de kilómetros. Ese trabajo se complementó con mediciones de pH, presencia de pesticidas y compuestos industriales mediante un laboratorio portátil financiado por el programa, información que luego alimenta los sistemas de alerta y las simulaciones ambientales.


Equipos técnicos de la Universidad de Novi Sad y la Universidad de Szeged realizan análisis de calidad del agua para alimentar la nueva plataforma conjunta.

La región conoce bien las consecuencias de los eventos extremos. En 2006, por ejemplo, una crecida histórica superó los diez metros en la ciudad húngara de Szeged y provocó daños masivos. Hoy, el escenario opuesto también preocupa: largos períodos de sequía dejan al Tisza con caudales mínimos y ponen en riesgo tanto a las comunidades costeras como a la biodiversidad.


Más de sesenta voluntarios participaron de una limpieza intensiva en las riberas del Tisza para mejorar el monitoreo ambiental.

El proyecto cuenta con un presupuesto cercano a los 1,4 millones de euros, del cual el 85 % proviene de fondos de cohesión de la Unión Europea. La meta es construir un sistema conjunto capaz de ofrecer alertas tempranas, coordinar respuestas civiles y ambientales y mejorar la capacidad de adaptación ante un clima cada vez más impredecible.

En un contexto donde el agua trasciende fronteras, Hungría y Serbia transforman un desafío en una oportunidad: convertir al Tisza en un modelo de cooperación regional basada en ciencia, tecnología y planificación común.