El sector de biocombustibles comienza a cerrar un año complejo, tanto en el frente doméstico como a nivel internacional. En el ámbito local, si bien el Gobierno nacional mejoró el precio del biodiésel destinado al corte con gasoil pero redujo el porcentaje de mezcla, que pasó -en teoría, de manera temporal- de 7,5% a 7%.
El otro tema de agenda es una nueva ley para el sector, que en las últimas semanas fue tratada en distintas comisiones en el Congreso nacional, pero sn avances concretos por el momento.
En el plano internacional, la asignatura pendiente de los fabricantes de biodiésel es incrementar las exportaciones. De acuerdo a la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), los despachos al exterior de esta cadena de valor acumularon apenas 140.000 toneladas, muy lejos de las 1,5 millones de toneladas anuales que se comercializaron en los períodos 2011-12 y 2016-17.
La cercanía de la Casa Rosada con el presidente Donald Trump en materia comercial comenzó a abrir algunas puertas a la agroindustria local, como el caso de la carne vacuna. En este contexto, desde la industria del biodiésel consideró que existe alguna chance de retomar las exportaciones a ese mercado.
Antes de 2018, las ventas a ese destino se ubicaban sobre los USD 1.200 anuales, pero a partir de las presiones de los productores norteamericanos de biodiésel, desde ese año se redujeron casi a cero, mediante una serie de sanciones antidumping promovidas -justamente- por Trump, en su primera presidencia.
Para Luis Zubizarreta, presidente de la Cámara Argentina de Biocombustibles (CARBIO), existen chances de retomar esta senda. En referencia al acuerdo comercial con los norteamericanos, sostuvo que “se da en un momento clave con una potencia como Estados Unidos, todos los sectores económicos competitivos de Argentina quieren que busquen nuevos mercados así que nosotros vemos esto con optimismo”.
En declaraciones radiales, el directivo sostuvo que a pesar de las sanciones norteamericanas - con aranceles de ingreso que llegaron al 130%- “en este nuevo ambiente, somos optimistas de que finalmente el Gobierno y Cancillería puedan hacer una negociación razonable, mínimamente lograr un acuerdo como el que tenemos en Europa, que nos permite una cuota”.
Y agregó que antes de las sanciones de la Casa Blanca, “el 25% de lo que exportábamos a Estados Unidos era biodiésel, es muy relevante para nuestra balanza comercial”.
Zubizarreta remarcó que la industria del biodiésel trabaja con una elevada capacidad ociosa. “Casi todo el aceite nosotros lo vendemos a la India y Pakistán, nos cuesta colocarlo. Transformándolo en energía y vendiéndolo en mercados como como Estados Unidos o Europa, eso te levanta todos los valores y es muy positivo”, concluyó.