30/11/2025 - Edición Nº1027

Internacionales

Tradición histórica

Hoy en el Día de Acción de Gracias, el indulto del pavo reafirma una tradición que une a Estados Unidos

27/11/2025 | Cada año, el presidente estadounidense salva a un pavo en una ceremonia que combina humor, historia y unidad nacional.



El indulto del pavo es una de las tradiciones más singulares y queridas del Día de Acción de Gracias en Estados Unidos. Cada noviembre, el presidente participa de una ceremonia donde declara que un pavo vive un año más, liberándolo simbólicamente del destino de ser servido en la mesa festiva. Esta costumbre, oficializada en 1989 bajo George H. W. Bush, se integró rápidamente al calendario patriótico como un gesto de clemencia y buen humor que acompaña la temporada de agradecimiento.

Si bien el ritual tiene raíces anteriores, fue a partir de su formalización cuando la práctica adquirió el carácter festivo que hoy la define. El indulto se convirtió en un momento de distensión en medio del alto voltaje político de Washington, ofreciendo a la ciudadanía una instancia donde la figura presidencial se acerca al público a través de un acto amable y accesible. La tradición recuerda el valor simbólico de detenerse, agradecer y mostrar compasión incluso en los pequeños gestos.

Casa Blanca 


Casa histórica y emblemática que alberga la oficina del presidente de EE.UU.

Una ceremonia que humaniza

El indulto del pavo funciona también como un mecanismo cultural que humaniza al presidente. La ceremonia permite que el líder nacional participe de un acto ligero, cargado de humor y guiños lúdicos, en un contexto donde las decisiones de alto impacto suelen dominar su agenda. La presentación del pavo, sus nombres oficiales y los juegos mediáticos que rodean el evento refuerzan el carácter familiar y cercano de la celebración.

Este gesto se vincula directamente con el espíritu de Thanksgiving, una fecha asociada a la gratitud, la convivencia y la unidad comunitaria. Ofrecer clemencia a un animal en medio de un día dedicado a la abundancia añade una capa simbólica que conecta con valores de compasión y respeto. En una nación tan diversa como Estados Unidos, la continuidad del indulto implica recordar que hay tradiciones capaces de unir más allá de diferencias políticas.

Identidad, memoria y comunidad

El indulto del pavo es también una herramienta de continuidad cultural. Cada generación lo redescubre a través de medios, escuelas y celebraciones familiares, reforzando la identidad compartida del país. Mientras que otros rituales se han transformado o perdido con el tiempo, este mantiene una mezcla de antigüedad y modernidad que lo vuelve atractivo para todas las edades.

Por otra parte, los pavos indultados encuentran nuevos destinos: granjas, parques educativos o universidades donde viven el resto de sus días. Esta dimensión comunitaria amplía el significado del evento, conectando tradición nacional con prácticas de bienestar animal y educación cívica. Así, el indulto se reafirma como un símbolo de continuidad festiva y un recordatorio anual sobre la importancia de la empatía.

Un ritual que perdura

A pesar de las críticas ocasionales, la popularidad del indulto del pavo crece con cada administración. Su permanencia demuestra que la sociedad valora los gestos simbólicos capaces de equilibrar solemnidad y ligereza. En tiempos de polarización, la ceremonia destaca como un espacio de encuentro cultural donde la tradición, la gratitud y el humor conviven en armonía.

El indulto presidencial del pavo, lejos de ser un anacronismo, representa uno de los rituales más consistentes del calendario estadounidense: una celebración sencilla que resume el espíritu de Thanksgiving y que ofrece a la ciudadanía un momento de unidad, cercanía y alegría compartida.