30/11/2025 - Edición Nº1027

Política

Redes sociales

Discriminan a tuitero libertario por ser uruguayo

30/11/2025 | La cuenta @ElTrumpista, conocida por su apoyo a Javier Milei, quedó expuesta como residente en Uruguay tras la activación automática de la herramienta de geolocalización de X



El conflicto comenzó cuando la cuenta de tendencias @porqetendencias señaló a @ElTrumpista, un usuario libertario que desde hace años defiende abiertamente a Javier Milei. El perfil, creado en homenaje a las ideas de derecha de Donald Trump y cuyo avatar muestra al expresidente estadounidense de joven sosteniendo un pájaro, siempre se caracterizó por su fuerte presencia en debates políticos vinculados a la Argentina.

Aunque el usuario vive en Uruguay, hasta ahora esa información no era visible para el resto. Sin embargo, la reciente función de X —que muestra por defecto la región desde donde se publica, salvo que el usuario la desactive— reveló su ubicación. Ese dato, mínimo pero contundente, fue suficiente para desatar una ola de comentarios despectivos.

Varios usuarios lo atacaron por “opinar de Argentina viviendo afuera”, mientras otros cuestionaron que mantuviera una postura tan firme sobre la política local sin residir en el país. La discusión se volvió rápidamente personal y dejó de girar en torno a sus ideas para centrarse en su procedencia.

La nueva herramienta de X, presentada como un mecanismo de “transparencia y contexto”, ya suma críticas por su potencial para alimentar hostigamientos y desviar el foco de los debates hacia datos personales irrelevantes. Este caso lo ejemplifica con claridad: antes que discutir el contenido publicado por @ElTrumpista, buena parte de la conversación giró hacia su nacionalidad, su lugar de residencia y su legitimidad para opinar.

Lejos de ser un episodio aislado, la situación reactivó una discusión recurrente en redes sociales: ¿es necesario vivir en la Argentina para participar del debate público argentino? Mientras algunos sostienen que sí, otros remarcan que la militancia digital y las comunidades en línea no reconocen fronteras.

GZ