El descenso del desempleo en Colombia durante octubre, ubicado en 8,2%, marca un punto de inflexión después de años de inestabilidad laboral. La cifra, la más baja registrada para ese mes en más de una década, sugiere que el mercado laboral lograría consolidar la recuperación que comenzó tras la pandemia. La reducción en el número de desocupados se combina con un incremento de la población ocupada, que supera los 24 millones de personas en un contexto de reactivación económica sostenida.
El comportamiento del empleo también se ha visto impulsado por la reintegración progresiva de jóvenes al mercado laboral. La tasa de desempleo juvenil retrocedió hasta 14,7%, un indicador relevante dada su sensibilidad a las fluctuaciones económicas. Aun así, persisten brechas que impiden una lectura completamente optimista: la desigualdad de género continúa siendo pronunciada y las diferencias entre sectores productivos muestran que la recuperación no es homogénea.
Los sectores que más contribuyeron a la creación de empleo fueron agricultura, hospedaje, transporte y administración pública, áreas que lograron absorber mano de obra de manera acelerada. Estos rubros han mostrado una capacidad particular para reactivar puestos de trabajo mediante actividades asociadas a servicios esenciales, producción primaria e infraestructura operativa, favoreciendo una recuperación amplia dentro del país.
Sin embargo, otros sectores estratégicos no han replicado esta tendencia. Comercio, construcción y servicios públicos registraron descensos en su nivel de ocupación, lo que refleja una fragilidad persistente dentro de segmentos vinculados tanto al consumo como a la inversión. Esta dinámica abre interrogantes sobre la sostenibilidad del crecimiento laboral en el mediano plazo, especialmente si la recuperación depende de sectores tradicionalmente volátiles.

Aunque el retroceso del desempleo aporta un impulso político de cara a la discusión del salario mínimo para 2026, la calidad del empleo emerge como una preocupación estructural. Gran parte de los nuevos puestos creados proviene del trabajo informal, lo que limita los avances en protección social y estabilidad laboral. La expansión del empleo por cuenta propia evidencia que la recuperación cuantitativa no siempre se traduce en mejores condiciones de vida.

El reto para Colombia reside en transformar esta mejora coyuntural en una recuperación sostenida que reduzca vulnerabilidades y garantice empleo formal de mayor productividad. La evolución del mercado laboral en los próximos meses dependerá de la capacidad estatal y empresarial para fortalecer sectores rezagados, cerrar brechas de género y consolidar políticas que aseguren una integración más equilibrada de la fuerza laboral.