30/11/2025 - Edición Nº1027

Internacionales

Refugios élite

Exclusividad y lujo: el atractivo de Papagayo y Punta del Este para brasileños

30/11/2025 | Papagayo y Punta del Este se consolidan como destinos premium para brasileños que buscan exclusividad, estabilidad y experiencias integradas en enclaves de baja densidad.



Costa Rica y Uruguay emergen como polos complementarios en el mapa del turismo y la inversión de lujo para brasileños de alto patrimonio. En la Península Papagayo, resorts como Nekajui, un Ritz-Carlton Reserve, ofrecen un entorno donde la naturaleza protegida se combina con servicios altamente personalizados. Punta del Este, por su parte, articula un ecosistema que mezcla playas, real estate de alto nivel y un creciente hub de gestión patrimonial. En ambos casos, el visitante accede a espacios cuidadosamente regulados y diseñados para experiencias de baja densidad.

La afinidad brasileña hacia estos destinos responde a un patrón claro: búsqueda de privacidad, seguridad y una estética territorial curada. Costa Rica apuesta por su identidad verde, con regulaciones ambientales estrictas y un discurso centrado en la sostenibilidad. Uruguay se apoya en su estabilidad política, ventajas fiscales y continuidad institucional. Estas diferencias estratégicas generan dos caminos distintos hacia un mismo objetivo: atraer a la franja más exclusiva del turismo regional.

Península Papagayo


La Península de Papagayo es un exclusivo destino turístico en la costa pacífica de Guanacaste, Costa Rica. Se caracteriza por su entorno natural de bosques secos tropicales y manglares, que rodea hoteles de lujo, complejos turísticos y un campo de golf diseñado por Arnold Palmer. 

Atractivos en disputa

Papagayo destaca por su narrativa de conservación: energía renovable, áreas protegidas y construcciones integradas al paisaje tropical. El público brasileño encuentra allí un tipo de lujo centrado en el bienestar, donde dominan los menús sin alcohol, la gastronomía sin desperdicio y actividades en un entorno casi intacto. Las residencias privadas del complejo, todas vendidas, muestran cómo la experiencia turística se combina con inversión inmobiliaria de alto valor.

Punta del Este plantea una ecuación distinta, aunque dirigida al mismo segmento. Su infraestructura de alta gama abarca torres residenciales frente al mar, clubes privados, clínicas de excelencia y un ecosistema financiero que incluye oficinas de banca privada y gestores internacionales. La ciudad funciona cada vez más como base permanente para quienes buscan combinar ocio estacional con planificación patrimonial.


Nekajui Peninsula Papagayo, a Ritz-Carlton Reserve.

Reconfiguración regional

La consolidación simultánea de Papagayo y Punta del Este sugiere un proceso más amplio: el surgimiento de refugios premium interconectados donde la élite brasileña distribuye tiempo, capital y estilo de vida. Estos enclaves compiten no solo por atraer turistas, sino por capturar residencia, inversión y lealtad a largo plazo, aprovechando sus ventajas comparativas sin solaparse del todo.


Punta del Este. 

El escenario proyecta una región donde la atracción de riqueza se basa en tres pilares compartidos: control territorial, baja densidad y servicios de alta precisión. Costa Rica ofrece la inmersión natural; Uruguay, la previsibilidad regulatoria. Para los viajeros y propietarios brasileños, la complementariedad entre ambos destinos redefine la lógica del lujo en América Latina, transformando la movilidad estacional en una red estable de pertenencia territorial.