El Tribunal Oral Criminal IV de La Plata impuso este viernes la pena de prisión perpetua a Héctor Ismael Carrizo, acusado de provocar el incendio que derivó en la muerte de su pareja, Romina Videla, en marzo de 2020. La resolución sostuvo que no se trató de un accidente, sino de un episodio final dentro de un historial de violencia doméstica que el tribunal consideró acreditado.
Los jueces Carolina Crispiani, Emir Caputo Tártara y Andrés Vitali concluyeron que el fuego que consumió la vivienda de Melchor Romero fue intencional y ocurrió pocas horas después de que Videla denunciara a Carrizo por golpes y amenazas. En esa comunicación al 911, la víctima había alertado que su pareja la había agredido y que la amenazaba con quemarla.
El tribunal ponderó la diferencia en las lesiones de ambos: Videla sufrió quemaduras en el 80% del cuerpo y murió cinco días más tarde; Carrizo apenas presentó un 12% de superficie afectada. Ese dato, junto con peritajes y el relato de testigos que describieron años de agresiones físicas y psicológicas, fue considerado clave para establecer la secuencia de los hechos.
Durante el debate, las declaraciones de los vecinos y del entorno familiar permitieron reconstruir un escenario de maltrato sostenido, con episodios de aislamiento, control económico y amenazas reiteradas. Según el fallo, ese contexto resultó determinante para comprender la dinámica del caso y descartar cualquier hipótesis alternativa.
La condena alcanzó a Carrizo por “homicidio doblemente agravado por el vínculo y por mediar violencia de género” y por “incendio doblemente agravado”. Los magistrados afirmaron que existió un “conjunto de indicios firmes y coherentes” que ubicaron al acusado como autor del ataque y destacaron su conducta posterior, orientada -según la sentencia- a eliminar rastros en la vivienda.
El expediente, iniciado por la fiscal María Eugenia Di Lorenzo y luego continuado por la unidad especializada en violencia de género, reveló que Videla había buscado asistencia estatal en oportunidades previas sin obtener respuestas efectivas. Para la Justicia, esa falta de intervención permitió que el ciclo de violencia se profundizara hasta su desenlace fatal.