La Justicia federal de Orán dictó prisión preventiva para Delfor Quispe Romero, el único detenido tras el tiroteo registrado el martes pasado en un paraje fronterizo de Aguas Blancas, donde una patrulla de la Gendarmería Nacional se enfrentó con un grupo de más de veinte “pasadores” armados que transportaban cocaína desde Bolivia.
La imputación fue formulada por la Sede Fiscal Descentralizada Orán, que acusó al detenido por el delito de transporte de estupefacientes agravado por el número de intervinientes. El fiscal Marcos Romero sostuvo que el episodio dejó al descubierto “una operación organizada y fuertemente custodiada”, mientras que el auxiliar fiscal Luis Francisco Valencia reconstruyó el hecho ante el juez federal de Garantías, Gustavo Montoya.
Según la presentación fiscal, el enfrentamiento ocurrió alrededor de las 16.30 del martes, cuando seis gendarmes de la Sección Aguas Blancas recorrían un sector selvático de Puesto Medina, a cinco kilómetros de la zona urbana y a dos de la frontera boliviana. Allí se toparon con una caravana: “Eran 19 personas que cargaban bultos, mientras que otros cinco o seis individuos iban armados y hacían de custodios de la carga”, describió Valencia.

Los pasadores abrieron fuego con pistolas, lo que obligó a los gendarmes a repeler con munición antitumulto. Tras pocos segundos de intercambio, la mayoría escapó. Quispe Romero quedó en el suelo con heridas en el tórax, muslo y zona genital, por lo que fue trasladado al hospital local.
A ambos lados del sendero quedaron abandonados 19 bultos con 410 paquetes de un kilo de cocaína cada uno, que, según la hipótesis fiscal, provenían de Bolivia para “enfriarse” en Aguas Blancas antes de continuar camino hacia el sur del país. Ningún gendarme resultó herido.
En la audiencia, Quispe Romero aseguró que salió de su casa en Bermejo para “ganarse unos pesos” y que un hombre le ofreció 70 mil pesos para cargar “bultos de hojas de coca”. Dijo que desconocía que se trataba de cocaína y que, al iniciarse el tiroteo, “todos arrojaron los bultos y escaparon”, aunque él no pudo debido a sus lesiones.
La fiscalía solicitó la prisión preventiva por “la gravedad y naturaleza del hecho, el volumen de droga secuestrada, el riesgo de fuga y el estado incipiente de la investigación”. El juez Montoya hizo lugar al planteo y desestimó el pedido de arresto domiciliario de la defensa, al considerar que el supuesto arraigo del imputado no neutralizaba los riesgos procesales.
Quispe Romero continuará detenido mientras avanza la pesquisa para identificar al resto de la organización que intentó ingresar más de 400 kilos de cocaína bajo custodia armada.