14/01/2026 - Edición Nº1072

Política

Reconfiguración Peronista

Sáenz, Figueroa y otros gobernadores: el plan para distanciarse del kirchnerismo

30/11/2025 | Sáenz, Figueroa, Jaldo y Jalil se alinean por fuera de Cristina Kirchner y tantean un armado propio, mientras definen cómo jugarán en el Congreso tras el recambio.



El encuentro en la Casa de Salta entre Gustavo Sáenz, Rolando Figueroa, Osvaldo Jaldo y Raúl Jalil volvió a exponer el intento de los gobernadores del interior de tomar distancia del kirchnerismo y diseñar un nuevo polo de poder con horizonte en 2027. El cónclave buscó escenificar un reagrupamiento que excede la interna inmediata y proyecta un poskirchnerismo ordenado territorialmente.

Los mandatarios del norte y la Patagonia comparten algo más que la ruptura con Cristina Kirchner: prefieren armar un espacio propio antes que sumarse al interbloque Provincias Unidas, donde predominan los radicales y conviven identidades dispares. La ausencia del misionero Hugo Passalacqua y del santiagueño Gerardo Zamora, ambos invitados, no modificó la lectura central: hay una mesa de gobernadores que quiere recuperar autonomía política y marcar diferencias con La Cámpora, que impulsa a Pablo Yedlin para reemplazar a Germán Martínez en Diputados.

En paralelo, estos gobernadores evalúan cómo integrarse en el Congreso sin perder volumen. Si bien el peronismo se fractura, partir las bancadas podría jugar en contra en el reparto de comisiones que se definirá en las sesiones extraordinarias. Por eso, más allá de sus tensiones con el kirchnerismo, buscan sostener un bloque numeroso que les permita posiciones estratégicas en áreas clave como Presupuesto.

Tras el 10 de diciembre, este nuevo espacio contará con seis senadores, entre ellos Julieta Corroza por Neuquén, la exsecretaria de Energía Flavia Royón por Salta, Sandra Mendoza y Beatriz Ávila por Tucumán, además de Guillermo Andrada por Catamarca y la influencia sobre la jujeña Carolina Moisés, cercana a Sáenz. La arquitectura legislativa es un paso necesario para sostener volumen político en un año donde Milei buscará ordenar el mapa con apoyo fragmentado.

Más allá de las negociaciones formales, el gesto político fue claro: mostrar el regreso de Figueroa al mundo peronista y la voluntad de los gobernadores de construir un polo propio por fuera del kirchnerismo duro. Aunque el neuquino solo estuvo diez minutos -tenía que firmar la baja de retenciones al petróleo convencional con Luis Caputo y Manuel Adorni-, su presencia fue una señal deliberada: el armado del postkirchnerismo empezó a tomar forma.