30/11/2025 - Edición Nº1027

Política

Riesgo Político

La Boleta Única, según Milei: ¿una solución para la ineficiencia política?

30/11/2025 | El Presidente volvió a defender el sistema electoral que debutó a nivel nacional y lo vinculó al salto de La Libertad Avanza en Diputados. La estrategia oficialista ya busca proyectar el modelo hacia 2027.



El presidente Javier Milei volvió a convertir la Boleta Única de Papel en bandera ideológica. Esta vez, lo hizo desde las redes sociales, donde celebró el salto de representación legislativa de La Libertad Avanza y lo relacionó directamente con “bajar el riesgo kuka”, un latiguillo que ya forma parte de su manual político.

En su mensaje, Milei aseguró que el sistema actuó como “un shock de productividad” al pasar de 2 diputados en 2021 a 94 en 2025, un crecimiento que, más allá del efecto de la BUP, consolida el poder político del oficialismo en la Cámara baja. La frase, sin embargo, también fue leída como un intento de instalar un nuevo relato interno sobre eficacia electoral.

Las elecciones del 26 de noviembre fueron las primeras nacionales con Boleta Única de Papel, un cambio que varias provincias -como Mendoza- ya habían implementado. Milei busca ahora convertir ese debut en un símbolo de transparencia y eficiencia frente al modelo tradicional de boletas partidarias, pese a que los especialistas coinciden en que su impacto real aún requiere análisis más profundo.

Dentro del oficialismo, la narrativa tiene otro objetivo: ordenar la estructura libertaria hacia 2027. Con Karina Milei como arquitecta electoral, ya comenzaron las conversaciones con referentes provinciales para extender la BUP también a las presidenciales y unificar los criterios de competencia. La hermana del Presidente quiere evitar cualquier riesgo de fragmentación interna.

Mientras el Gobierno celebra el resultado, en la oposición advierten que la BUP no explica por sí sola el fenómeno Milei. El clima económico, la dispersión peronista y la ola antiestablishment fueron factores decisivos. Pero la estrategia oficialista es clara: transformar cada victoria procedimental en un activo político para sostener un proyecto que se piensa a largo plazo.