30/11/2025 - Edición Nº1027

Internacionales

Desde Paraguay

Lanzan Yerba Mate Annobón: un homenaje sudamericano en el Día Nacional del Mate

30/11/2025 | Por primera vez en la historia, los pueblos de Annobón y Argentina sellan un hermanamiento cultural, real y concreto a través de un símbolo profundamente sudamericano: el mate.



Una comitiva encabezada por el Primer Ministro de la República de Annobón, Orlando Cartagena Lagar, inició esta semana una gira oficial por la República del Paraguay. Desde allí, y en un hecho cargado de significado político y cultural, se presentó públicamente la Yerba Mate Annobón, una infusión creada como homenaje directo al genocidio y la persecución sistemática que hoy sufre el pueblo Ambô en manos del régimen de Guinea Ecuatorial.

La iniciativa es impulsada por Molinos Unidos Argentina S.A., una joven empresa familiar ubicada al norte argentino, muy cerca de la frontera con Paraguay, que viene innovando en el sector yerbatero con proyectos culturales de alcance internacional. Su director, Alejandro Trapine, explicó el origen del proyecto: “Después de estudiar profundamente el caso de Annobón, entendimos que podíamos aportar visibilidad desde lo que mejor sabemos hacer: el mate. Es un puente natural entre pueblos, unificador y universal”.

Con esta presentación, que tuvo lugar el 30 de noviembre, fecha en la que Argentina celebra el Día Nacional del Mate, el pueblo annobonés se integra por primera vez a la tradición sudamericana a través de su propia yerba. Un gesto potente, simbólico y profundamente histórico.

Un homenaje que nace de una tragedia silenciada

La iniciativa llega luego de que la Organización de las Naciones Unidas haya confirmado segregación étnica, torturas y aislamiento forzado contra los annoboneses. En este contexto de violencia permanente, la creación de Yerba Mate Annobón funciona como un acto de resistencia cultural y un recordatorio de la dura realidad que enfrenta la isla: incomunicación total, represión militar y un intento sistemático de borrar su identidad.

Pero también es un gesto de reparación simbólica. Sudamérica, y en particular el territorio del antiguo Virreinato del Río de la Plata, sostiene una deuda histórica con Annobón: desde allí partieron miles de personas esclavizadas hacia los puertos de Buenos Aires y Montevideo. Por eso, la causa annobonesa caló tan profundo en la región. No es un vínculo forzado: es un vínculo histórico, doloroso y real.

De ese pasado emerge hoy un puente inesperado: el mate.

Un hermanamiento real e histórico

La iniciativa fue impulsada por Molinos Unidos Argentina S.A., una joven empresa familiar que viene innovando en el sector yerbatero con proyectos culturales de alcance internacional.

Su director, Alejandro Trapine, ya había liderado acciones de diplomacia cultural inéditas desde el ámbito privado, como la histórica hermandad entre Lungro (Italia) y Colonia Italiana (Córdoba). Hoy, ese recorrido llega al continente africano.

Yerba Mate Annobón, marca registrada oficialmente en Argentina, fue creada como un homenaje directo a la identidad del pueblo annobonés. El packaging incorpora símbolos históricos, visuales y culturales que buscan reconocer una nación negada y resistida por el régimen de Teodoro Obiang Nguema Mbasogo, el dictador más longevo del mundo.

Desde la empresa resaltan que esto constituye “el primer puente cultural formal” entre Annobón, la Argentina y la región. Un hecho sin precedentes que nace desde una familia argentina y que se proyecta al mundo. Muy pronto, el producto podrá adquirirse libremente en los comercios de todo el país.

Un paso histórico para Annobón en Sudamérica

Por primera vez, Annobón ingresa al mapa cultural argentino desde un lugar positivo, digno y reparador. La yerba mate se convierte así en un vehículo para contar la verdad sobre la persecución, para reivindicar la identidad Ambô, y para recordar que la diáspora africana en el Río de la Plata tiene un origen que aún duele.

Yerba Mate Annobón no es solo un producto. Es memoria. Es resistencia. Es un gesto internacional de reconocimiento hacia un pueblo que lucha por su supervivencia, por hablar su lengua, por mantener sus tradiciones y por ejercer su soberanía.

Un pequeño paquete de yerba que, esta vez, se vuelve un acto de justicia histórica.