La interna libertaria entró en una nueva fase con el avance de Karina Milei, que ya no oculta su ambición: ser la elegida para suceder a su hermano, en un esquema similar al que Néstor Kirchner montó en 2007 para consagrar a Cristina Fernández. En el congreso libertario de Mar del Plata, ante 300 asistentes -menos de la mitad de lo esperado- la hermana presidencial insistió con la reelección de Javier Milei, pero en su entorno hablan de un objetivo mayor.
El dato político fue la creación de un “comité de disciplina” de La Libertad Avanza, que distintos dirigentes ya comparan con una Mazorca moderna: un dispositivo para controlar a referentes, influencers y funcionarios. El blanco principal son figuras como el Gordo Dan, histórico guardián de la pureza libertaria y pieza clave en la caída de funcionarios díscolos. Karina busca que ese poder pase a estar exclusivamente bajo su mando.
En esa lógica, la jefa política del mileísmo quiere bloquear apariciones mediáticas sin su autorización y disciplinar al gabinete, gobernadores y legisladores libertarios. El clima ya tensiona al oficialismo: “Patricia Bullrich le tiene terror a Karina”, admitió un dirigente con llegada directa a la Rosada, reflejando el nivel de influencia que logró acumular.
La ofensiva también apunta a la Justicia, un territorio clave después del sacudón del caso $LIBRA y las coimas en la ANDIS, que salpicaron de lleno al corazón libertario. Karina le pidió a Mariano Cúneo Libarona que se quedara tras presentar su renuncia y trabaja para reemplazarlo por Santiago Viola, apoderado de LLA y uno de sus hombres de máxima confianza. La disputa incluye la Secretaría Legal y Técnica, hoy bajo la ascendencia de María Ibarzábal Murphy, aliada de Santiago Caputo.
El cierre de la semana la tuvo recorriendo el Senado, donde buscó mostrar fuerza en la misma Cámara a la que se sumó recientemente Bullrich, su rival interna más evidente. En el oficialismo admiten que la “jefa”, como la llama Milei, ya piensa en la fórmula presidencial del futuro. Y que su proyecto personal -como en 2007- empieza a dejar de ser un rumor para convertirse en un plan en ejecución.