Un grupo de profesionales, empresarios y gremios de Mar del Plata acercó a las autoridades de la provincia de Buenos Aires un documento con sugerencias y posibles líneas de acción para el desarrollo de un plan estratégico de la pesca bonaerense.
La propuesta desde el sector privado fue elevada al ministerio de Desarrollo Agrario de la provincia -a su cargo está la dirección de Pesca- y se concentra en tres ejes principales: desburocratización, formalización laboral y jerarquización institucional del área de pesca.
El consultor pesquero y consejero directivo de la UTN Facultad Regional Mar del Plata, Giuliano Falconnat, encabeza la iniciativa con respaldo de distintos actores económicos de la localidad y otros distritos pesqueros. El profesional habló con NewsDigitales y dio detalles de la iniciativa.
Señaló que el proyecto comenzó a gestarse luego de un 2024 “crítico para la industria”, atravesado por una “fuerte caída de rentabilidad” producto de la suba sostenida de costos logísticos y energéticos y la baja de los precios internacionales.
El 2025 transcurrió con mayor previsibilidad y una leve mejora “pero también mostró caídas de rentabilidad prolongadas que se explican por incremento de combustible, la energía, el derecho único de extracción, la no quita de retenciones y la caída de precios internacionales” describió.
Ante ese escenario, Falconnat explicó que el desafío fue consolidar “un documento que, a través de ejes concretos, pueda poner en valor la actividad” y actué de disparador para un debate bonaerense.
Además, el consultor remarcó que el planteo no es corporativo: “Fuimos articulando con cámaras y gremios para que sea más representativo” dijo y afirmó que objetivo es “mostrar lo que la provincia aún no está aprovechando”. Uno de los puntos más subrayados del diagnóstico situacional es el potencial de crecimiento de la actividad: “La provincia tiene mucho por crecer, el potencial es enorme y hoy está sin explotar” explicó.
El especialista sostuvo que ese mismo potencial “ya se aprovechó en otras etapas de la historia”, pero que hoy el sector choca contra una maraña regulatoria que quita competitividad. “Hay más controles administrativos que eficiencia productiva”, resumió.
El plan tuvo una recepción inicial positiva en despachos provinciales: “En el caso del ministerio de Desarrollo Agrario, que es el que tiene la temática de pesca a cargo, se lo acercamos a la jefa de Gabinete del ministro, que personalmente pidió que lo hagamos y estaba interesaba conocer el trabajo. También lo hicimos llegar a algunos referentes de peso como el asesor general del Gobierno, integrantes del Ministerio de Producción y demás” comentó.
“Ahora estamos a la espera de una respuesta formal”, dijo Falconnat, quien confía en que el texto sirva para dar volumen político a la discusión.
Giuliano Falconnat puso el foco en la carga regulatoria como principal freno a la competitividad: “Hoy un barco debe completar casi 150 trámites, gestiones y solicitudes físicas, notas y pedidos digitales sólo para salir a pescar”.
Esa maraña de requerimientos, sostuvo, impacta en la eficiencia y abre la puerta a inconsistencias. “Este esquema facilita que te mientan más fácil, porque cada ventanilla pide información distinta”, advirtió. La simplificación, según el consultor, no es optativa, sino urgente.
El diagnóstico dio cuenta de una duplicación estructural de datos entre municipios, la Provincia y el Gobierno nacional. Esto involucra a organismos como el SENASA, la Dirección Nacional de Pesca y la Prefectura Naval Argentina. “Muchas veces te piden la misma información en 2 o 3 ventanillas distintas y de diferentes maneras”, subrayó.
Un punto crítico es el impacto directo sobre la práctica de la pesca: “La sobrecarga atrasa el desarrollo de la actividad y colapsa al personal que debe completarlos”, explicó. A esto se agrega la posibilidad de “manipulación” de formularios de descarga y pesajes: “La planilla que pide el municipio dice una cosa, la nacional o provincial otra. ¿Qué indicador confiable puede armar el Estado así?” se preguntó.
Falconnat insistió en la necesidad de una base de datos única, que pueda utilizarse entre las jurisdicciones. “Proponemos la unificación: un sistema común para eliminar el terreno fértil de la inconsistencia”, planteó. Según el consultor, de implementarse la medida, el impacto sería rápido: “Si se unifican los trámites en común, de 150 te vas a 80 o 90 rápidamente” aseguró.
El asesor en temas de pesca argumentó que la desburocratización también fortalece el control, porque reduce la dispersión y mejora la calidad de los indicadores productivos. “El Estado no puede planificar con información que no sabe si es genuina o contradictoria”, dijo.
Uno de los problemas más notorios es la informalidad laboral y la falta de trazabilidad: “Cerca del 50% del pescado que se procesa en la provincia proviene de establecimientos no habilitados” advirtió Giuliano Falconnat, Esto acarrea un problema social y de seguridad alimentaria: “El consumidor no sabe el origen del alimento. ¿De dónde viene ese pescado?” sostuvo el consultor, quien consideró que sin trazabilidad no hay salto exportador posible.
La informalidad también en la competitividad de los mercados internacionales, que exigen estándares sanitarios y documentación: “Así no se puede acceder a mercados más competitivos ni jerarquizar el trabajo”, subrayó. El documento también propone impulsar certificaciones como la del Marine Stewardship Council (MSC).
La pesca artesanal también caracteriza a una parte del sector costero bonaerense, con fuerte incidencia en 20 o 25 distritos. Falconnat señaló que este actor “debe ser parte de la solución, no del olvido regulatorio”, resaltando la posibilidad de empadronamiento bajo sellos provinciales como el Sello de Pesca Artesanal.
En esa línea, el especialista destacó que la formalización debe incluir cuotas para plantas y cooperativas que procesan sin flota propia, articulando con barcos sin cuota activa para dinamizar el empleo. “Es un esquema de regularización de abajo hacia arriba, que promueve competencia leal”, indicó.
Finalmente, Falconnat insistió en que la trazabilidad tiene un doble beneficio: mejora el control estatal y da previsibilidad a la cadena productiva. “No es sólo un papel: es conocer origen, calidad, consumidor con información, y empresa compitiendo en igualdad”, resumió.
A lo largo de los últimos dos años, el rubro de la pesca fue excluido sistemáticamente del grupo de actividades económicas que recibieron rebajas o quitas temporales de las retenciones por parte del gobierno de Javier Milei.
En ese marco, Giuliano Falconnat advirtió que pese al menor volumen en el número de divisas que produce respecto al agro, se trata de una actividad que genera un volumen mucho mayor de empleo. “La pesca genera menos dólares, pero muchísimo más trabajo directo e indirecto” remarcó.
Para graficar la importancia de la actividad dio a conocer un dato sensible sobre la pérdida de empleo en Mar del Plata: “En lo que va del año cerraron 12 fábricas, dejando entre 500 y 600 personas sin empleo en un momento donde el sector no reabsorbe fácilmente”.
La falta de alternativas de reconversión laboral es otro de los puntos que incrementan el drama social. Por ello, Falconnat habló de la alta especificidad del oficio a bordo y en tierra: “Si a esto le va mal, baja la persiana y no hay a dónde reconvertirse” manifestó.
Ante la compleja situación, los actores involucrados dieron una muestra de unidad. En 2025, las cámaras empresarias y gremios defendieron inversamente sus reclamos para sostener el empleo: “Los empresarios piden quitar Ganancias al personal embarcado; los gremios piden quitar retenciones al empresariado. Que uno pida para el otro habla de madurez del sector” observó el especialista.
Además, marcó que el impacto social no puede disociarse del debate institucional: “La formalización del empleo es también devolverle dignidad al trabajo y previsibilidad a la industria” consideró.