En una sesión cargada de simbolismo político, la Cámara de Diputados de la Nación ratificó este miércoles a Martín Menem como su presidente para un nuevo período parlamentario.
La votación estuvo marcada por un gesto que no pasó desapercibido: Javier Milei siguió la sesión desde uno de los palcos y aplaudió efusivamente a Menem cuando su continuidad quedó formalizada.
El gesto presidencial tuvo un peso político particular. Se produjo en un año cargado de embates internos contra la familia Menem en La Libertad Avanza, impulsados por sectores que reclamaban un “corrimiento” del apellido del armado libertario tras la filtración del audio de Diego Spagnuolo, en el que se criticaba la estructura partidaria vinculada a Karina Milei.
La presencia y el aplauso de Milei fueron interpretados como una señal inequívoca de respaldo tanto al trabajo de Menem como al rol de su hermana, la secretaria general de la Presidencia.
En su mensaje tras ser ratificado, Martín Menem presentó los primeros dos años de gobierno como un período de “transición, reordenamiento y enormes desafíos”, pero aseguró que hoy existe “un rumbo que empieza a consolidarse”.
Destacó que la Argentina “está construyendo un país próspero, estable y seguro” y se detuvo especialmente en elogiar la conducción económica del presidente. Atribuyó a Milei haber encarado “el proceso de estabilización más profundo y exitoso en décadas” y remarcó su determinación para alcanzar el equilibrio fiscal, reformar el Estado y promover “una agenda de libertad económica sostenida incluso en los momentos de mayor presión política”.
En un tono marcadamente ideológico, el riojano sostuvo que el Gobierno logró revertir “el yugo de la inflación, el estancamiento económico y la asfixia estatal”, al tiempo que criticó a los “chamanes económicos” que, según dijo, condujeron al país “al precipicio durante décadas”.
Menem también ponderó que Milei haya sido “inflexible” en la defensa de la seguridad y en garantizar que la Justicia funcione sin presiones políticas.
Planteó que el camino elegido por el Gobierno permite que quien invierta y trabaje “pueda progresar sin la amenaza permanente del Estado”.
El discurso incluyó un párrafo central destinado a Karina Milei, a quien definió como clave para “alinear el proyecto, fortalecer la articulación institucional y acompañar a la Cámara en los momentos más sensibles”.
Ese pasaje, sumado al aplauso del presidente desde el palco, funcionó como una foto política del momento: en plena discusión interna sobre el rol de la Secretaría General y la estructura partidaria, Milei reafirmó públicamente su respaldo a la conducción que ejerce su hermana y al trabajo legislativo de Menem.
Menem aseguró que es momento de “recuperar el diálogo y los consensos necesarios”, aunque aclaró que cualquier acuerdo debe partir de los principios que Milei llevó a las urnas: equilibrio fiscal, reducción de la carga impositiva y rechazo al “piquete y el clientelismo”.
También cuestionó a la oposición por haber intentado “desgastar y obstruir” al Gobierno desde el Congreso, aunque afirmó que la Cámara siempre garantizó el pleno funcionamiento institucional.
“Hoy es claro esta continuidad con más experiencia, más diálogo y una visión estratégica más sólida”, afirmó, y prometió mantener su despacho “abierto para todos los que quieran trabajar por una Argentina mejor y más libre”.
FA