21/01/2026 - Edición Nº1079

Política

Congreso

Javier Milei y el nuevo Congreso: cómo los gobernadores condicionan su poder

07/12/2025 | El oficialismo quedó como primera minoría tras absorber a sus propios “socios”, pero ahora deberá negociar con interbloques provinciales que cotizan alto. La disputa por espacios y poder expone el verdadero escenario poselectoral.



El llamado a sesiones extraordinarias pasó casi desapercibido entre noticias deportivas, pero reconfigura de inmediato el tablero político. Será el debut del “nuevo Congreso” y un test incómodo para un oficialismo que, aunque amplió su peso, ya no tiene “socios” propios y debe negociar con sectores dialoguistas que responden a gobernadores. El festejo tribunero de Javier Milei, en la jura de diputados, contrastó con una realidad más cruda: la gravitación partidaria está diluida y los actores relevantes son otros.

La bancada libertaria en Diputados terminó expresando algo más profundo que el resultado electoral: un efecto expansivo que transformó a La Libertad Avanza en un “pacman” dispuesto a absorber todo lo que se pintara de violeta. Ese fenómeno alcanzó a sectores del PRO, a un puñado de radicales y hasta generó movimientos disruptivos en Unión por la Patria, como la salida del catamarqueño Raúl Jalil, alimentado por los guiños del santiagueño Gerardo Zamora y los misioneros alineados con Carlos Rovira.

El salto numérico permitió al oficialismo convertirse en primera minoría con 95 diputados, desplazando al kirchnerismo de su último bastión relevante. Pero en Olivos conviven la euforia y el cálculo: la búsqueda de consensos, sostenida por el vínculo con Washington, obliga a un delicado equilibrio. Las negociaciones con gobernadores e interbloques ocupan a Diego Santilli, a Martín Menem y, en el Senado, a Patricia Bullrich, cuya llegada refuerza la estrategia de contención.

Fuera de LLA y UxP, se formaron interbloques heterogéneos que dependen más de la lógica provincial que de estructuras partidarias. Allí reside la paradoja: los sectores absorbidos por Milei ofrecen menos que aquellos que retuvieron su identidad para negociar. Cada voto dialoguista tiene precio y orígen territorial. El oficialismo necesita 34 voluntades para el quórum, y los gobernadores de Santa Fe, Córdoba, Chubut, Jujuy y Santa Cruz, junto con un debilitado PRO, administran su fuerza con precisión quirúrgica.

La pelea por la tercera minoría —entre un interbloque que reúne al golpeado PRO, parte de la UCR y aliados, y otro que responde a gobernadores provinciales— agrega tensión a un escenario ya volátil. Hay contactos cruzados, pero sin resultados concretos. Cada fisura, cada gesto y cada voto se vuelven moneda de canje. El “pacman” libertario mostró su voracidad; ahora enfrenta el límite real de su avance: una Cámara fragmentada que exige paciencia, negociación y un mapa territorial que Milei aún no domina.