31/01/2026 - Edición Nº1089

Internacionales

Símbolo navideño

El árbol de Navidad volvió a brillar en la ciudad de Belén tras dos años de silencio

10/12/2025 | La comunidad celebró el encendido del tradicional árbol luego del alto el fuego que permitió retomar actividades suspendidas desde 2022.



Belén volvió a encender su árbol de Navidad en la Plaza del Pesebre, un gesto que no se veía desde 2022. La ciudad se encuentra en Cisjordania, a pocos kilómetros de Jerusalén, dentro de una región donde los cambios de clima social y de seguridad suelen afectar la vida cotidiana y las actividades abiertas al público.

Durante los últimos dos años, ese contexto llevó a suspender celebraciones tradicionales y a mantener un perfil muy discreto durante la temporada navideña. Por eso, el reciente encendido reunió a vecinos y visitantes en un clima emotivo. Para muchos representó un gesto de continuidad cultural después de un periodo marcado por dificultades políticas.

Una ciudad con una historia milenaria

Belén es uno de los lugares históricos más importantes del mundo cristiano. Allí se encuentra la Basílica de la Natividad, un templo del siglo cuarto considerado uno de los más antiguos en funcionamiento continuo.

Con el paso de los siglos, la ciudad se convirtió en un destino esencial para peregrinos y visitantes que buscan conocer el lugar donde la tradición ubica el nacimiento de Jesús. Sus procesiones, mercados y celebraciones convirtieron a Belén en un referente navideño mundial. Aunque su población cambió a lo largo del tiempo por motivos demográficos y económicos, la identidad espiritual y cultural sigue marcando cada diciembre en la ciudad.


La Plaza del Pesebre, punto central de las celebraciones navideñas en Belén y escenario del encendido del árbol.

Dos temporadas sin luces ni festejos

Las celebraciones públicas de 2023 y 2024 quedaron suspendidas debido a un período prolongado de inestabilidad que afectó a toda la zona de medio oriente. La disminución de actividades y el clima de incertidumbre hicieron que la llegada de visitantes cayera de manera drástica, lo que impactó de lleno en uno de los sectores más importantes para Belén: el turismo religioso.

Los hoteles trabajaron con ocupación mínima, muchos comercios redujeron horarios y los guías locales prácticamente quedaron sin actividad. La municipalidad decidió no instalar decoraciones ni organizar eventos multitudinarios para evitar aglomeraciones y preservar la tranquilidad de los residentes. El resultado fueron dos temporadas navideñas atípicas, sin luces en las calles ni ceremonias tradicionales, en una ciudad que habitualmente vive diciembre con un fuerte movimiento cultural, espiritual y económico.

La decisión de volver a encender el árbol

Este año, las autoridades locales consideraron que existían las condiciones para retomar la ceremonia con un formato moderado. La decisión llegó después de meses en los que la ciudad comenzó a recuperar cierta estabilidad en su rutina diaria, con más actividad en los comercios y una presencia gradual de visitantes. El alcalde Maher Canawati describió el encendido como un gesto que la comunidad necesitaba después de dos años especialmente difíciles.

“Han sido dos años malos de silencio, sin Navidad, sin empleos y sin trabajo. Esta es la luz de la esperanza para nosotros”, expresó durante el acto, que se desarrolló con un tono sobrio y respetuoso, con asistencia controlada y una puesta en escena centrada en la tradición más que en el espectáculo..


La Basílica de la Natividad, uno de los templos más antiguos en funcionamiento continuo, donde la tradición ubica el nacimiento de Jesús.

Una señal para vecinos, comercios y visitantes

La vuelta del árbol encendido es importante no solo desde lo simbólico, sino también desde lo social y lo económico. La temporada navideña siempre impulsó el movimiento en los mercados, templos y hospedajes de la ciudad, por lo que el regreso de esta tradición busca aportar un alivio progresivo a las familias que dependen de esas actividades.

La ceremonia fue sencilla y reunió a un número moderado de personas, acompañada por cantos locales y un ambiente sereno. La ciudad continúa avanzando con prudencia en un entorno que todavía requiere atención y cuidados. Aun así, la iluminación del árbol ofrece una señal de continuidad para un lugar conocido en todo el mundo por su historia milenaria y su identidad cultural profundamente arraigada.