El futuro de la emblemática franquicia de ciencia ficción Tron, que se extendió a tres películas desde su creación en 1982 por Steven M. Lisberger, se ha puesto en duda tras el reciente y estrepitoso fracaso comercial de su última entrega, Tron: Ares. La secuela, protagonizada por Jared Leto, no logró conectar ni con la crítica ni con el público en la taquilla global, lo que ha llevado a Disney a tomar una drástica decisión. Según informes de The Disinsider, el estudio ha optado por suspender el desarrollo futuro de la saga por tiempo indefinido, al menos por ahora.
La magnitud del fracaso de Tron: Ares, dirigida por Joachim Rønning, queda patente en sus cifras de recaudación. La película, que contaba con un presupuesto considerable de 220 millones de dólares, apenas logró ingresar 73.16 millones de dólares a nivel doméstico en su debut. Las cifras internacionales tampoco ayudaron significativamente a mitigar las pérdidas, dejando el total mundial en solo 142.2 millones. Estos números catastróficos posicionan a la película como uno de los mayores fracasos de ciencia ficción de Disney en la era moderna, con la posibilidad de generar una pérdida potencial de hasta 300 millones de dólares para el estudio.
Ante las dudas sobre la continuidad de la saga, el medio The DisInsider fue tajante en su respuesta, confirmando lo que muchos esperaban después de la desastrosa taquilla: "La franquicia regresará en algún momento, pero está siendo puesta en pausa por el futuro previsible". Esta declaración confirma de manera efectiva que Disney está optando por cortar sus pérdidas, poniendo a Tron en el congelador. La película estaba destinada a revivir la marca sci-fi del estudio después de la secuela de 2010, Tron: Legacy, pero terminó teniendo el efecto contrario, forzando un cierre inesperado.
A pesar de contar con grandes atractivos como efectos visuales de alta gama, una banda sonora a cargo de Nine Inch Nails y una campaña de marketing ambiciosa que incluyó colaboraciones con Tesla, la película no logró capturar el interés del público. La crítica la calificó como una secuela elegante pero sin alma, y las reseñas fueron tibias, con una puntuación del 54% en Rotten Tomatoes. Incluso surgieron dudas sobre si Jared Leto era la elección correcta para liderar la franquicia.