En la previa del partido de los Golden State Warriors contra los Minnesota Timberwolves jugado hoy, Stephen Curry protagonizó una de esas escenas que parecen sacadas de una película. Desde un extremo del estadio, lanzó el balón a más de 30 metros y lo encestó con una precisión que dejó atónitos a compañeros, rivales y fanáticos. El video, compartido por la cuenta oficial de la franquicia, se multiplicó en cuestión de minutos y generó millones de reproducciones en redes sociales.
La viralización trajo consigo el debate: ¿era real o un truco digital? En tiempos donde la inteligencia artificial y los montajes abundan, muchos dudaron de la autenticidad. Sin embargo, la propia organización y distintos medios confirmaron que se trató de un tiro legítimo, sin edición ni efectos especiales. Curry volvió a demostrar que su rango de tiro no tiene límites y que lo imposible puede convertirse en rutina cuando él está en cancha.
Shot so nice, we had to show it twice https://t.co/QPWY2zLsGX pic.twitter.com/z0wZ4LMA9k
— Golden State Warriors (@warriors) December 13, 2025
En ocasiones anteriores, Curry había ensayado lanzamientos similares que parecían entrar, pero que desde otro ángulo se comprobó que no habían sido efectivos. Esta vez, la corroboración fue inmediata: el balón atravesó la red y no dejó lugar a dudas, provocando una ovación en los espectadores que iban buscando sus asientos. La diferencia entre el intento fallido y este acierto refuerza la idea de que las largas distancias son parte natural de su repertorio.
Vale aclarar que el tiro no fue parte del partido regular (que terminó con derrota por 127-120), sino del calentamiento de los Warriors. Pero más allá del espectáculo, Curry reafirma con ello por qué es considerado el mejor tirador de todos los tiempos. Su capacidad para transformar lo extraordinario en cotidiano lo convierte en un ícono global, capaz de generar impacto dentro y fuera del juego. Cada lanzamiento imposible que convierte no solo alimenta su leyenda, sino que también redefine los límites de lo que se puede esperar en una cancha de básquet.